CON LAS PATAS EN LA FUENTE

El martes pasado comenzó a circular un video que muestra a policías echando del tren a un hombre que llevaba un cartel de protesta. Algunas reflexiones para compartir.

Por Ester Lansky

Ya en la Grecia antigua, una de las herramientas con las que se construía comunidad era la circulación de la palabra (conversaciones, discursos) en los foros públicos, en las casas y en las calles.

Miles de años más tarde y en nuestro país, con la llegada del peronismo, las calles y sobre todo la Plaza de Mayo, comenzó a ser el espacio de circulación de los grasitas y descamisados. Los que antes no tenían lugar en la comunidad de nuestro país, se erigieron como el eje fundamental de los discursos presidenciales y comenzaron a ocupar los espacios públicos ¡Un 17 de octubre hasta metieron las patas en la fuente!

17-de-octubre-de-1945.jpg

A esos años, en los que algunos argentinos tuvieron que correrse para hacerle lugar a todos los argentinos, le siguieron años de oscuridad, de nuevas formas de exclusión, de orden y silencio en la vía pública.

La historia lo dice. Lo cuenta. Por más que exista la aparente neutralidad de las redes sociales; por más que los estudios de opinión se usen más para medir ideas trasnochadas que para pensar políticas públicas. Frente a las apariencias y las neutralidades siempre aparece la calle (y sino pregúntenle a Rosa Parks, esa mujer negra que se negó a darle el asiento a un blanco y fue uno de los orígenes del movimiento de derechos civiles en Estados Unidos en 1955, qué opinaba de la importancia de las redes sociales).

Rosa Parks: an introvert who changed the world.

Es ahí, en la calle, en donde se clarifica cualquier duda y donde se testea de modo más eficaz el estado de la verdadera libertad de expresión. Ahí en la calle -en ese lugar del que somos parte todos por el simple hecho de estar vivos- es donde se nota la diferencia entre el discurso de igualdad y neutralidad de las redes sociales y la práctica. Es en la calle, donde, tarde o temprano, se escenifica y pone en juego la realidad material de nuestro tiempo.


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