GOLPES AL PUEBLO EN SUDAMÉRICA

Días muy intensos son los que se viven en la Patria Grande. Ya no hay un comienzo concreto de esta, nuestra, actual historia. Ni siquiera queda claro qué es causa y qué es consecuencia. Golpes parlamentarios, blandos, institucionales… (bla, bla, bla) en Paraguay y Brasil. Golpe de Estado en Venezuela (2002) e intentos de Golpes en Bolivia (2008) y Ecuador (2010). “proceso de organización institucional” en Argentina y, finalmente, dos hechos que pueden marcar (más profundamente) el futuro de todos los países de Sudamérica como así también el de todos sus habitantes: en Bolivia, el paro de los cooperativistas mineros alcanzó niveles inesperados, incluso, para aquellos que lo fogoneraron y en Paraguay fueron asesinados ocho oficiales del ejército en una situación extraña pero sencilla para los medios moralistas. Sean golpes de Estado, Parlamentarios, al Pueblo, violencia profunda o elecciones mediadas por mentiras, lo cierto es que todo ocurrió y ocurre, en Sudamérica. Da la impresión que los objetivos son los mismos. Golpear, golpear y volver a golpear (nos).

Por Juan Esteban Kirchner / Ilustración de portada: Mariano Utin

AQUÍ Y AHORA

Bolivia

El 23 de Agosto comenzaron las protestas mineras. Impulsados por Federación Nacional de Cooperativas Mineras de Bolivia (Fencomin), los trabajadores de las minas cortaron rutas estratégicas del país. Inmediatamente, desde el Gobierno Plurinacional, se llamó al diálogo con la condición de levantar los cortes de ruta previamente, al menos el más importante, en la localidad de Panduro, sobre la carretera que une La Paz con Oruro donde 2000 cooperativistas se manifestaban (los otros fueron en Caihuasi y en Potosí).

Los cortes no se levantaron y la violencia creció: se detuvieron a más de 43 cooperativistas, 200 funcionarios policiales fueron heridos y, pese a que la orden del Presidente Morales para los uniformados era no portar armas, 4 cooperativistas murieron en situaciones aún sin esclarecerse. El final de la historia lo marcó el secuestro, la tortura y el asesinato del Viceministro del Régimen del Interior, Rodolfo Illanes, quien se había hecho presente en el mayor foco de conflicto, Panduro.

26081675a89839fmedMuchas especulaciones hay alrededor de las cinco muertes. Más si se considera que el sector minero es (o fue) un músculo muy importante de Evo Morales ante cada avance de la oposición o intento de desestabilización. Sin embargo, luego de los años de oro, el Gobierno Plurinacional y la Fencomin, atraviesan su peor crisis. Sin ir más lejos, el pedido de los cooperativistas de que sus contratos con privados para nuevas áreas de explotación no pase por el Legislativo (uno de los puntos de los reclamos al Gobierno), iría contra la propia Constitución Nacional. Lo cierto es que sus reclamos, legítimos o no, terminaron de la peor manera para el pueblo Boliviano. Una semana atrás, el mismo Evo Morales en persona, inauguraba la Escuela de Comando Militar Antiimperialista con la misión de servir para la defensa del pueblo y no del imperio. Paradojas.

No es la primera vez que en Bolivia lo confuso reina. Se cuentan por peso los hechos de vandalismo contra el pueblo todo desde que Evo Morales asumió la presidencia en el 2006. Los más significativos fueron las revueltas del 2008 en la medialuna opositoria. Los focos de violencia más extrema, en Pando, dejaron un saldo de 30 patriotas asesinados y 100 desaparecidos. Un intento de Golpe de Estado que dejó en jaque al presidente Evo Morales pero que, al mismo tiempo, dejó al descubierto los intereses de la embajada norteamericana en aquel país y sus Ongs y/o fundaciones con sonrisas cual Ronald McDonald’s, pero con colmillos de vampiro. Y claro, a partir de ese año, también se “sinceraron” los medios masivos, mostrando explícitamente para quienes juegan y qué intereses defienden. 

No está de más agregar que unos años más tarde, a días de la destitución de Fernando Lugo en Junio del 2012, un paro policial, de médicos profesionales y el avance de algunos sectores indígenas fogoneados por buenas intenciones ambientalistas gringas, hizo de la marcha del TIPNIS una gran piedra en el zapato para la gobernabilidad. En todos los casos, un dispositivo de violencia  y medios, que no sabe de fronteras, entró en juego. Y sigue jugando.

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Paraguay

Consternada aún la comunidad sudamericana por lo ocurrido en Bolivia con el paro minero, en la localidad de Arroyito, Concepción, a 450 km de Asunción, comenzaba otra historia (o parte de la misma). Balas de plomo cortaron el húmedo aire de la campiña para incrustarse directamente en los cuerpos de ocho oficiales del ejército paraguayo, más precisamente de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC). Segundos antes, una explosión en el camino sobre el cual avanzaba el vehículo oficial, hizo que los militares descendieran del mismo y así poder participar de su propia muerte. Inmediatamente, autoridades oficiales y sus medios (casi todos, o todos), responsabilizaron al Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) del atentado. Aún el EPP no se pronunció al respecto. Nada ni nadie. Pero si la prensa dice que son los culpables…

“Fue una emboscada cobarde del tipo que nos tiene acostumbrados este grupo terrorista. Colocaron explosivos en el camino donde debía transitar la patrulla de rutina. Por la forma de actuar creemos que se trata de un ataque del EPP”, dijo el Ministro del Interior de Paraguay, Francisco de Vargas. Primero la afirmación, luego la duda. Al revés de cualquier investigación. Lo cierto es que nombrar al EPP es un claro elemento distractor que llama la atención, a lo que se podría agregar que una vez “llamada la atención” se la dirige a donde más convenga. En este caso a que los responsables de atentado forman parte del EPP aunque, incluso, poco y nada se sabe de esta organización. El misterio también atrae. Y mucho.

Es inevitable trazar un paralelismo con lo ocurrido hace más de 4 años en Curuguaty, donde la violencia desatada por el desalojo de campesinos de tierras en pleno litigio entre el Estado y privados (ni más ni menos que Monsanto) dejó un saldo de 16 muertos, 11 campesinos y 6 policías. Hecho que desató, posteriormente, la destitución de Fernando Lugo del Poder Ejecutivo y recientemente, la condena entre 4 a 30 años sólo a los campesinos involucrados en la masacre.

Aquí nuevamente la maquinaria violenta-mediática se puso en funcionamiento generando un shock en toda la población. Pero se agregó un nuevo ingrediente a este interesante dispositivo que hizo posible la destitución de Fernando Lugo días después: la justicia. Ahora sí se completaba la triada: Violencia-medios-Justicia.

Brasil

En Brasil la cosa no fue tan sorpresiva como en tierras guaraníes. Desde antes de ser reelecta Dilma Rousseff como Presidenta del gigante de Sudamérica, la campaña mediática puso primera (segunda y tercera). Dilma fue finalmente destituida de su cargo a fines de Agosto por la Cámara de Senadores. Tuvo sus treinta minutos de descargo para que luego, durante más de 15 hs. la, ahora, ex presidenta, responda todas y cada una de las preguntas de los Senadores de su país, muchos de ellos involucrados en casos de corrupción.

Una puesta en escena muy similar a la vivida en Abril, cuando la Cámara de Diputados decidió la suspensión del Dilma para llevar adelante el Impechment y en su lugar asumiera interinamente Michel Temer (de hecho, quien impulsara a principio de año el juicio político, el ex diputado Eduardo Cunha, fue removido de su cargo por entorpecer las investigaciones de corrupción en su contra)

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En aquella oportunidad, pantallas gigantes rodearon el Palacio Legislativo para transmitir la votación a favor o no del impechment como si fuera una secuela del mundial 2014. Luego de que Diputados argumentaran el porqué y en nombre de qué debía llevarse adelante el juicio, incluso más de uno votó en nombre de quienes habían torturado a Dilma cuando fue presa por la dictadura militar brasilera, las calles de Brasil se tiñeron de blanco festejando el inicio del juicio político.

Sin eufemismos, el impechment fue un show más que un juicio político, con todas las herramientas y dispositivos institucionales funcionando. Desde el aparato judicial, hasta la transmisión en vivo pasando por represión policial cuando y dónde se pudiera. Una obra de teatro hecha y derecha, con capítulos, pausas y hasta espacio para que los grandes medios puedan emitir sus las publicidades. Más de 72 hs. de un país en vilo, viendo, ahora sí, la tortura en vivo y en directo, donde los verdugos fueron los imputados por corrupción y la acusada la destituida.

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ALLÁ LEJOS Y HACE TIEMPO

El dispositivo de violencia-medios-justicia está ganando. Está dando sus frutos. Ellos no tienen apuro, pero cuando logran la victoria se ceban. Así está aconteciendo en Sudamérica. ¿Pero cuándo comenzó? ¿Cuál es el inicio? ¿Estamos viviendo sus consecuencias o simplemente causas de un futuro aún incierto? Es muy difícil ser contemporáneos. Pero si buscamos el inicio de este aparato violento-mediático-jurídico al que llamamos dispositivo (por su capacidad de adaptación a cada espacio-tiempo y por su potencialidad de no encontrarle un centro de poder desde donde emanaría todo lo demás), deberíamos de viajar más atrás en el tiempo: 2002, Venezuela.

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La historia es archi conocida. Como así también su resultado: allí, el dispositivo no funcionó, o sí… pero no logró sostener en el tiempo sus objetivos. Un pueblo se despertó y el Golpe de Estado (aquí no hay dudas) duró sólo 47 horas. 19 asesinados, secuestro del Presidente Chávez, medios que demonizaban al chavismo (y cuando no pasaban telenovelas gringas), y una justicia que permitiera la asunción de Carmona al Ejecutivo. No les alcanzó: El hombre más influyente del SXXI había despertado la conciencia de sus compatriotas y, a partir de allí también, a la Patria Grande. La sangre, el sensacionalismo y los usurpadores del voto popular, tuvieron que esperar algunos años para atacar nuevamente.

El dispositivo bajó hacia el Sur y se asentó en Bolivia (2008), pero, como se dijera más arriba, faltó la pata judicial. Unos años más tarde fue el turno de Rafael Correa: 2010, un paro policial terminó en el secuestro del primer mandatario un par de horas. Nuevamente faltaron a la partida los jueces (pero seguían entrenando): la violencia y los medios hicieron de la suyas… no fue suficiente. Correa mostró el pecho, el pueblo salió a la calle a defender lo propio y san se acabó. Ahora sí, volvemos al principio: Paraguay 2012 y Brasil 2016, el dispositivo en completo funcionó a la perfección.

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¿Y Argentina?

Si bien en Argentina las botas llegaron por los votos, el dispositivo de violencia-medios-justicia nos despierta todos los días desde hace ya más de 12 años. En los últimos de forma recrudecida… No hay una tabla que permita medirlo, pero tampoco hacen falta de las ciencias exactas para asegurar que sin el constante asedio de los medios, la violencia y una justicia partidaria, los resultados de las elecciones del 2015 hubiesen sido otros.

Ejemplos sobran: Conflicto con  campo, Ley de medios, caso Nisman, José López, Mariano Ferreyra… y tantas otras tormentas que fueron desgastando al gobierno de Néstor y Cristina elegidos por el voto del pueblo.

Ya nadie puede negar que bajo la metáfora de Clarín Miente, se esconde un aparato mediático que hizo campaña en contra del kirchnerismo desde el 2008, conflicto del campo mediante. A partir de allí el sensacionalismo ganó la portada de todos los matutinos. Corrupción, inseguridad, corrupción e inseguridad. Se lograron superar esos fuertes vientos, pero apareció la justicia en escena y en casos como el de Nisman mostraron sus garras, sus intereses y comenzamos a llamarlos “partido judicial”.

Llegaron las elecciones, una pelea en el lodo de la información donde todo se mezcló. Las mentiras de la campaña que terminaran ungiendo a Macri como Presidente fueron el colorario de una alianza explícita entre el actual gobierno, Clarín e intereses antipatrióticos. Mentiras, mentiras, violencia y más violencia violencia que confundieron, seguramente, a gran parte del electorado, sino no se entiende como un ciudadano haya votado a quien hoy es su verdugo: dejándolo sin trabajo, sin pan y, en algunos casos, hasta sin esperanzas. Pese a eso, el actual Presidente, es nombrado como el “ejemplo” a seguir en todo el continente. Bendecido por Obama y aplaudido por Temer, Santos y Bachelet, Macri podría ser el nuevo Presidente temporal del Mercosur.

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DISPOSITIVO TRIFÁSICO

Desconocemos el ropaje de quienes actualmente gobiernan en Brasil, Argentina y Paraguay. Nombrarlos conservadores, liberales o derecha es quedarse a mitad de camino. Los intereses a los cuales responden son globales, se adaptan al país, a sus partidos políticos y a la estación del año sin problemas, como el cordero. Son el sistema capitalista en su máxima expresión, con nuevas formas de moverse, de actuar, de parecer. Un Poder financiero globla que poco sabe de producción y mucho de especulación, lo que se traduce en jugar a la timba con las necesidades de la especie humana. Un neocolonialismo que se traslada como la víbora y espera el mejor momento como un lobo. Pero sus formas son nuevas, no las conocíamos. Utilizan la prueba y el error, como la ciencia. Si la prueba funciona en lo pequeño (un desalojo) se va a lo más grande (la destitución de un Presidente del país más importante de Sudamérica). Nuevos fondos, modernos packagings; misma figura, igual contenido. Sin embargo, hay una consigna que parece no cambiar: Patria o Colonia

Cuando decimos Golpe de Estado lo que inmediatamente aparece es la imagen de militares tomando el poder por la fuerza. Pues bien: estamos atravesando nuevas formas de golpear a un Estado moderno, aggiornadas al SXXI (como quienes los llevan adelante). Sus formas son tan desconocidas que hasta los hemos bautizado con eufemismos como golpes blandos, parlamentarios o institucionales. Pero el contenido, sus planes económicos, sociales, culturales, son los mismos que con las botas. En síntesis: es la injerencia de intereses extranjeros en nuestras tierras, donde, incluso, hasta el más patriota puede responder a intereses foráneos y ser un verdadero cipayo.

No es sencillo documentar o echar a la luz la forma en cómo funciona el poder de un imperio o bien quiénes son los que lo hacen traccionar. El poder no pasa simplemente por una persona o por un hecho concreto, menos aún está localizado en un país. El poder se desparrama, es como el agua, más adherente que cualquier otro material. Pero debe tener dónde apoyarse para poder seguir un determinado camino. Es un tetris con muchas piezas, las cuales van cayendo pero alguien o algo debe acomodarlas.

Es en ese acomodo donde aparece el dispositivo trifásico conformado por la violencia-medios-justicia, lo que abre un océano cuasi infinito dónde bucear para encontrar ese poder Real en funcionamiento. Desde un sicario, pasando por una primera plana, hasta un juez que pide investigar suicidios. Desde el aumento de un impuesto, pasando por la repetición incansable de un asalto, hasta la farandulización de la justicia en un set de televisión. Y así millones de ejemplos.

Injerencia, conspiración, intervención, etc… Pueden haber miles de sinónimos y eufemismos. Pero bien se sabe que hay un solo interés detrás del golpe en Venezuela, Paraguay y Brasil, de los intentos de Bolivia y Ecuador, y de los Ceos que gobiernan Argentina: satisfacer los intereses transnacionales globales que poco le importa el pueblo, poco sabe de él y menos aún respeta sus decisiones. Es tentador pensar en que Estados Unidos es la base de todos esos intereses. Ya no (aunque, claro está, se demostró que en todos los golpes e intentos de golpes, EE.UU. participó activamente…).

Pero: ¿Por qué no creer en que Estados Unidos sea sólo un chivo expiatorio fácil que nos focaliza la atención a un solo lugar, a un solo responsable? Quizás sea momento de pensar en formas más abarcativas, globales, donde no hay un enemigo allá lejos, pasando las fronteras, para combatir. Sino que el enemigo también puede estar durmiendo con nosotros, o bien sabe a qué horas nos acostamos o nos lavamos los dientes.

Quienes hoy golpean son también son las instituciones o parte de, y no solo las estatales. Son el sistema que gobiernan nuestras almas. Ellos son el tablero de ajedrez y a veces nos prestan las piezas, todas: las blancas y las negras, pero el tablero se lo quedan siempre ellos. Siempre. Ahora lo dieron vuelta. Será cuestión de volver a empezar… y tener en cuenta que si jugamos en el tablero de ellos tarde o temprano nuestros sueños se verán esfumados.

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Frente a esta “doctrina del shock” en Sudamérica, la principal herramienta a nuestra disposición es tener memoria. Ser contemporáneos… empresa difícil si las hay, más si la tormenta nos gobierna. Pero no hace falta tener una gran memoria para recordar que durante los Golpes de Estado que azotaron a la región durante los 70 y 80, fue la potencia mundial de ese momento quien participó activamente para concretarlos. El Poder hoy no está sólo en aquel país del Norte. No es sólo el Departamento de Estado y sus Embajadas a quienes les interesan nuestros recursos y nuestra energía. Nuestra vida. Es un actor importante que está en plena decadencia y necesita de nosotros como colonia, es cierto. Pero quienes llevan adelante la maquinaria de violencia-medios-justicia no hay que buscarlos muy lejos. O sí, pero no olvidar lo que tenemos alrededor. Están mucho más cerca de lo pensado, aunque es cierto, no tienen fronteras, están cebados y están ganando.

También debemos tener memoria, fundamentalmente, para recordar que en el caso venezolano, boliviano y ecuatoriano el único que puso el límite a la inminente destitución de sus líderes fue el pueblo en las calles.

14163986_602579506593594_1219175692_oA las cosas hay que nombrarlas con sus palabras. O bien hacer a la cosa con la palabra. Aquí no hay eufemismos: La Patria Grande está siendo golpeada. A alguno nos les “cabe” nombrar con Golpe de Estado lo ocurrido en Paraguay y Brasil. Como sus formas son una novedad desconciertan y las renombramos. Parlamentarios, institucionales o blandos su contenido es aplastar la elección de un pueblo, ya sea con botas o votos.

Si no gusta Golpe de Estado, pues entonces son Golpes al Pueblo. Donde ya no se sabe ni cuándo ni cómo empezaron. Y el pueblo es parte del Estado, pero lo sobrepasa y lo rebalsa. Lo supera. Igual que las bombas actuales: no son dirigidas a una Casa de Gobierno ni a un Palacio de la Moneda. Supera a esos escenarios porque el poder hoy no está allí. El Poder Real se desparrama gracias a su dispositivo trifásico de violencia-medios-justicia.

Cuando ya no sabemos cuándo ni cómo fue el inicio, o bien el asesino es un aliado, debemos pensar en nuestra cuota de responsabilidad para que nuestro continente esté en jaque. Debemos replantearnos si estamos siendo contemporáneos con lo que acontece y si lo nombramos como corresponde. Ahí la cosa se complica. Tanto que es un enigma, un trabalenguas, saber si el asesinato del Vicemientro de Bolivia, Illanes; el asesinato de ocho oficiales en Paraguay y la destitución de Dilma (los tres hechos hace solo tres semanas), son consecuencias o la causas de. O ambas. Como fuera: el único que sufre y sufrirá tarde o temprano es el Pueblo (aunque algunos sólo ganen tiempo salvándose solitos). El mismo que en las calles de Caracas, La Paz y Quito pudo parar esta historia.

“Esta historia no acaba así. Estoy segura de que la interrupción de este proceso por un Golpe de Estado no es definitiva. Volveremos. Volveremos para continuar nuestro camino rumbo a un Brasil donde el pueblo es soberano” (30 de Agosto 2016, declaración de Dilma Rousseff luego de su destitución)


 

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