MOMENTO DE ORGANIZAR LA DEFENSA

(Por Alejandro Leguizamón*) El fallecimiento de Fidel Castro Ruz, sin duda, pone una pausa a esta etapa de retroceso vertiginoso en todos los países del continente. Tiempo que podemos utilizar para revisar y corregir los errores que nos desviaron del camino de la Integración Latinoamericana. Ante esta etapa de restauración conservadora será esencial no equivocarse en la tarea de organizarnos en defensa de los derechos humanos, sociales, laborales y culturales. 

“Revolución es cambiar todo lo que deba ser cambiado (…) Es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños” 


El viernes 25 de Noviembre parece haberle dado un cierre anticipado a este año que, lejos de venir con las afamadas bendiciones del “Pan debajo del brazo”, trajo consigo severos retrocesos políticos, económicos y culturales para todos los pueblos que componen el centro y sur de América.

La muerte del nonagenario Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, deja una sensación, al parecer inevitable, de orfandad y pesadumbre que se monta sobre los lenguajes, como diría Eduardo Galeano, “Senti-Pensantes” de la inmensa mayoría de Cubanos y Nuestroamericanos. Nadie puede negar la trascendencia, y lo inoportuna, que ha llegado la partida de una figura tan potente y controversial. Un hombre que fue, quizá, el mayor enemigo del Norte Global, al tiempo que uno de los principales liderazgos nutritivos para los anhelos independentistas de nuestra Patria Grande al Sur del mundo.

No obstante, atribuir a un hecho más que esperado por las condiciones de salud de Castro, las grandes dificultades que atraviesan nuestros gobiernos de, hasta ayer, relativa impugnación al neoliberalismo, sería un desatino y una justificación que nos impedirá hacernos cargo del momento y la responsabilidad histórica que ya no golpea a nuestras puertas, sino que las ha tumbado de un empujón.

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Ojos que no ven, Gobiernos que se resienten.

Ahorrando en hablar del Colonialismo Cultural Globalizante, que es lo que persiste sin descanso, a grandes rasgos podemos centrarnos en la diversidad de Golpes sufridos en las últimas dos décadas. Como sean: al consumo, económicos, alimentarios, parlamentarios y armados. Los cuales, paralelamente y en consonancia a la clásica manipulación y capacidad de despliegue hegemónico que tienen los medios masivos de comunicación y sus redes, apercibían y dejaban a la vista, desde hace tiempo el hecho de que “para asentar las conquistas y avanzar en los caminos iniciáticos de la Autodeterminación Nacional y sus Estados de Bienestar, no alcanzaba con la Inclusión Social por vía de Programas para la recuperación de los niveles básicos de dignidad. Tampoco con remontar conceptos como la Movilidad Social Ascendente, sino que era necesario profundizar las transformaciones en Nuestra América Profunda” potenciando un cambio de eje en el paradigma Político Cultural con más y mejores formas de participación en la toma de decisiones políticas para enarbolar un camino, tal cual hicieran algunos países hermanos, de instrumentación de las reivindicaciones al más alto rango normativo.

Es decir, modificar, con la marcha firme y el debate fluido del pueblo, nuestras añejas constituciones y avanzar en la creación de organismos para una verdadera integración política, intercultural, económica, Latinoamericana y por sobre todo, anti liberal. La batalla eterna por la emancipación definitiva. El rescate de lo ancestral cultural y sus prácticas, para replantearnos un desarrollo que integre lo económico sin dejar de lado lo espiritual. La cultura del arraigo y la tan mencionada, e incluso menospreciada, batalla cultural.

En síntesis, la recuperación del Ser Cultural Nuestroamericano para generar un Poder Popular, capaz de balancear el Poder Institucional. Lo diametralmente opuesto a la actitud de tendencia a la desmovilización social que muchos de nuestros gobiernos han fomentado. Nos faltó profundizar. Y hoy el cuadro situacional es, sin dudas, adverso en casi toda la región.

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El terror a la autocrítica  (No hagan leña del árbol caído)

Multiplicidad de argumentos evidenciaron, también, las fisuras al interior de los gobiernos que fueron protagonistas del momento de irradiación territorial más importante de la historia contemporánea. El cual, sin dudas, aún no hemos llegado a dimensionar en su alcance. En parte, por la coyuntura de redistribución restrictiva de recursos, la destrucción de derechos para los sectores populares y también por el advenimiento de una fuerte estructura de mística y sentimentalismo que segmentó el discurso de las conducciones, limitándose estas solo a sostener lazos verticales con sectores orgánicos netamente emanados de su seno, lo que redujo la posibilidad de un Trasvasamiento Generacional, o renovación de cuadros, para asumir los liderazgos futuros.

La misma lógica circunda en algunos sectores de las bases sociales organizadas. Que a contrapelo de todo, están dando mayor importancia a discutir las diferencias para adentro del campo popular, llegando incluso a cuestionar algunas importantes conquistas.

Aquella estructura de sentimientos se transpola y se hace visible, en la militancia Argentina, en la actitud reflexiva, aunque algo sectaria, que solo contempla como validas las conquistas alcanzadas bajo los liderazgos de determinados referentes históricos, llevándonos a idealizar tanto lo “propio” y banalizar tanto lo que sienten “ajeno”.  A tal extremo que, en plena etapa de defensa donde lo que debiéramos estar fomentando es justamente la Unidad para proteger de los derechos adquiridos, erramos hasta las caracterizaciones del adversario y por ende, trazamos malos diagnósticos que bien pudieran llevar a la complicación del cuadro situacional de hoy.

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Confluir en la defensa. 

Para provincializar el debate, entendiendo a la Argentina como una provincia de la gran Nación  Latinoamericana, podemos decir que la restauración conservadora llevada adelante por el gobierno de la alianza Cambiemos ha propinado al campo Nacional y Popular una derrota político electoral y un disciplinamiento económico que puede verse también como una derrota por las restricciones que ha impuesto sobre el bolsillo de la amplia mayoría de los argentinos y por los cientos de miles de expulsados, a la fecha, del banco tradicional laboral. Pero sin embargo, en el terreno social ha encontrado una fuerte resistencia que genera descalabros e inconsistencias en la implementación de su “programa”

Sin dudas, estos años vividos de ampliación de derechos han generado las condiciones sociales  para dotar al pueblo con la capacidad de mantenerse movilizado con el único fin de poner un freno a las políticas de retroceso planteadas desde principios del 2016 por Mauricio Macri y su gabinete de Ministros con poca adhesión a lo Nacional y Popular.

Los escenarios de protesta han sido multiples y sistemáticos este año. Porque si algo se le debe reconocer a este gobierno es que con sus políticas regresivas y de ajuste ha destruido la capacidad de consumo interno, y buena parte de los empleos en los sectores pymes y por supuesto, en las empresas transnacionales que prefieren importar manufacturas producidos por mano de obra esclava fuera del país.

Quizá las movilizaciones más contundentes este año han sido, por nombrar algunas, la marcha federal; la articulación de Centrales sindicales el 29 de Abril, que prácticamente se replico en San Cayetano; Ni una Menos; el impresionante Paro Nacional de Mujeres y la muy debatida, e incluso denostada, Movilización a la Plaza de los Dos Congresos por la Emergencia Social y Alimentaria.

No obstante las divergencias y contradicciones siempre existentes entre dirigentes y organizaciones del campo popular, está claro que tensionar la relación hacia dentro de las organizaciones e intentar saldar contradicciones secundarias no es, al menos, lo más indicado en tiempos de reflujo restaurador. Dicho esto, cabe preguntar ¿Por que no confluir en una defensa heterogénea y multisectorial para sostener el único frente en el que no hemos sido derrotados?  

Evidentemente no se puede organizar una lucha, que es defensiva, planteando de entrada quienes la van a conducir cuando venimos surfeando en una fuerte crisis que es política, social, económica y cultural, pero también de representatividad con las conducciones.

Es necesario consensuar que la defensa de los derechos sociales, laborales y culturales nos involucran a todos y a todas. Y que es desde ahí que debemos empezar a construir una alternativa política. Primero en la movilización y el despliegue táctico para lograr tensionar la relación con este Estado destructivo y condicionarlo para que modifique sus políticas. Recién luego surgirán los liderazgos con representatividad para conformar las conducciones y los posteriores programas políticos que triunfen en las elecciones del 2017 y 2019 para retomar la senda de la autodeterminación nacional.

¿Dónde queda la batalla Cultural?

Durante los últimos años hubo un florecimiento de la oferta cultural popular como así también de la cultura de mercado, aunque eso quedará para analizar en otra ocasión.
Diversidad de espacios de fomento a las practicas y producciones artístico culturales abrieron sus puertas sin parar en todo el territorio nacional generando mayor oferta y posibilidad de acceso al arte y la cultura en los barrios. Pero también permitiendo que una enorme cantidad de artistas de múltiples disciplinas y gestores, tuvieran ofertas laborales en su rama de oficio. Nada menor para una profesión que, si bien se sabe permite el desarrollo espiritual de la minoría que logra dedicarse a ella en tiempo completo, ha sido considerada históricamente, en términos capitalistas, “poco rentable”, por lo que terminó siendo, en general, un pasatiempo y no un “trabajo real”

En términos político culturales también han surgido muchas organizaciones, cooperativas, compañías, articulaciones y organizaciones que han dado preponderancia al debate y la lucha por los derechos culturales con algunas conquistas, siempre parciales y perfectibles, pero conquistas al fin; como la ley de centros culturales y algunos accesos a programas de fomento estatal.

Todo este avance corre especial peligro en la etapa actual. En principio por las condiciones económicas negativas que afectan a casi todo el pueblo. Pero también existe especial interés en el desfinanciamiento y desarticulación de estos espacios donde básicamente se desarrolla la vida laboral, la espiritualidad, la expresión, se construye un pensamiento reflexivo y crítico. Pero por sobre todas las cosas, son espacios de encuentro en torno a la cultura, donde se construye Comunidad.

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Evidentemente la gestión de Gobierno actual tiene preferencia por la cultura enmarcada en la lógica de mercado y no en la de acceso libre y popular. En ese marco no es sorpresa el despliegue sistemático de persecución y clausura a los espacios culturales por parte de la Agencia Gubernamental de control (AGC) que por una clara decisión política no instrumenta la Ley, sancionada en la Legislatura Porteña en el 2015, que regula los llamados “centros culturales” en la capital federal.

Así mismo la problemática se expande en el conurbano bonaerense donde aún ni siquiera hay marco legal que proteja los espacios de la cultura y mucho menos a quienes se emplean allí. Los trabajadores culturales ambulantes, son un sujeto más desprotegido aún. Ya que no solo no cuentan con ningún tipo de reconocimiento legal ni derechos laborales, sino que en la actualidad son blanco de Policías y brigadas para-policiales que los amedrentan, detienen, incautan sus pertenencias sin respetar los debidos procedimientos e incluso, algunos son, a diario, victimas de golpes y distintos apremios.

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En este terreno también existen confluencias y divergencias. Hay muchos espacios para debatir sobre “lo cultural” y tantos otros sobre temáticas puntuales. Es fundamental sostenerlos, pero hoy es necesario aplicar la misma fórmula de articulación heterogénea que en los frentes antes mencionados, para la defensa de las fuentes laborales de los trabajadores y los derechos culturales de todos y todas.

De esto último se estará debatiendo, consensuando y planificando acciones, este Domingo 4 de diciembre. En el Edificio Central del predio Ex ESMA, “Cuatro Columnas” en el marco del “7ª Encuentro, La Niña, la Pinta y la Santa Conciencia”  cultivando la identidad latinoamericana en defensa de los espacios de la Memoria, Verdad y Justicia. Y por supuesto, para defender los derechos culturales.

(*) Coordinador del área Desarrollos Territoriales en el Movimiento Político Cultural Nuestramérica.


3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. elisa Giordano dice:

    El 25 fue viernes.
    La nota es muy buena. Los sigo siempre. Abrazo fraterno-

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  2. vamosavolver dice:

    Gracias totales!
    Cierto!!! Ya lo cambiamos… 😉
    Otro abrazo!

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  3. Martín garcia dice:

    Excelente nota. Debería ser leída y puesta en practica por toda la clase politica!

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