“LA ÚNICA LEALTAD QUE MODIFICA EL CURSO DE LA HISTORIA ES LA LEALTAD DE LAS MULTITUDES”

Director de cine, guionista y escritor. Un verdadero intelectual peronista. Durante los doce años del kirchnerismo, su multifacético perfil (y frente) cultural, le permitió ocupar tres cargos fundamentales para el quehacer nacional: Diputado Nacional, Presidente del INCAA y Secretario de Cultura. Aldo Ferrer, Jorge Abelardo Ramos, Manuel Ugarte, José Ingenieros y Ernesto Laclau son sólo algunos pensadores que nos acompañaron en la charla con Jorge Coscia en vísperas del 17 de Octubre. Una fecha clave para conversar con quien ha escrito y filmado sobre muchas historias de la Historia, aquella que aún “se debe seguir desenterrando”. Una historia que seguro nos ayudará a comprender el presente porque debemos “juntarnos de algún modo para derrotar a las fuerzas reaccionarias en las próximas elecciones” pero para ello “no tenemos que tener rencor, muchos desleales van a volver”.

Por  Juan Esteban Kirchner y Leonardo Anolles / Fotos: Gabriela Manzo

En el primer contacto telefónico con Jorge le propusimos hablar sobre el 17 de Octubre y el concepto de lealtad. “Sí claro, hagamos la nota. Me interesa el tema”. Pese al entusiasmo que nos generó nos preguntamos: “¿Y por dónde arrancamos? ¿Cómo podríamos definir a Coscia? Porque tiene muchas facetas, la cultura como definición es muy amplia…”. Sin pensarlo ni planearlo nos dejamos llevar… por la más maravillosa música.

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– El folklore, excluido de la ciudad puerto, resiste con una popularidad sorprendente. La capital sigue siendo la ciudad colonizada culturalmente, tomada por modelos culturales hegemónicos. En la Tv no hay folklore, pero vas a cualquier provincia y están. Lo prueban los jóvenes de todo el país que lo bailan. Creo que tienen mucho que ver con que los folklores son irremplazables, tienes uno distinto en cada lugar del país… Y lo masivo es efímero. Cuando un género se atrinchera y se transforma en algo clásico se vuelve indestructible.

– Si tomamos las esferas de la política, la economía y la cultura… ¿cuál determina a cuál? ¿La cultura engloba a las otras dos o la economía y la política determinan a la cultura?

– Primero hay que definir lo cultural. Si entendemos por lo cultural una perspectiva que tiene que ver con el ser, con la consciencia, no hay duda que todo está determinado, dialécticamente, por lo cultural. Es decir que somos tan fuertes y exitosos como nuestra personalidad cultural.

Si entendemos a la cultura desde el punto de vista de la faceta artística, hoy el arte está determinado por industrias culturales. Y no es casualidad que el tango haya sido reemplazado por la música extranjera: por la hegemonía de la capacidad industrial de la música extranjera de vendernos sus contenidos controlando la producción, la promoción y la distribución.

Hay una relación dialéctica: la construcción de personalidad cultural de una determinada sociedad está también determinada por el poder de fuego cultural de otras sociedades. La Argentina está muy condicionada por la hegemonía cultural norteamericana, anglosajona. Hasta Francia, que tiene una personalidad cultural muy sólida, hoy está jaqueada por el potencial industrial cultural hegemónico anglosajón, el cual controla los circuitos de cine, de exhibición, los gustos, los hábitos, los consumos, el modo de comer, de vestir. Los imperios universalizan sus gustos. Es sólo comparable con lo que pasó con el Imperio Romano.

Esto no es novedoso, la hegemonía cultural es central. Determina todo. El tema es qué lugar ocupás. No te podés cerrar a las influencias culturales del mundo, ni siquiera a las hegemónicas. Lo que determina la batalla es lo que hacés con ello: si te dejás aplastar o si vos haces una suerte de Jiu Jitsu y con lo que te dan hacés otra cosa.

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– ¿Nos aplastaron?

Yo creo que no. La cultura siempre es dinámica, cambiante y viva. Sujeta a influencias, incluso hegemónicas. Cambiar es saludable, el modo es cómo. Qué haces con lo que te dan de afuera. El tango es un producto de influencias de todo tipo con las que nosotros supimos hacer otra cosa. El rock también es eso, hicimos nuestro rock argentino… Con la influencia de los Beatles los Rolling creamos nuestro Charly, nuestro Indio, Los Piojos… Pero es cierto que somos más vulnerables que otras sociedades.

Aldo Ferrer tenía una definición muy interesante. Él hablaba de “densidad nacional”. Aquel país que tiene densidad nacional se puede decir que es un país que tiene personalidad cultural y que tiene con qué sostenerla: capacidad industrial, autonomía, modelo de país definido, homogeneidad en la diversidad. Estados Unidos, Alemania, Francia, Japón, Vietnam, China, Rusia, son países con densidad nacional. Son sociedades que tiene de alguna manera lo superestructural y lo estructural integrado con cierta solidez ¿Esas sociedades son más felices? En algunos casos no… No estoy hablando de felicidad. Estamos hablando de países donde no se discute el modelo de país, donde hay una identidad. Discuten si lo va a gobernar un republicano o un demócrata; si lo va a gobernar la centro derecha o la derecha; si va a haber políticas de salud o no. Viven la crisis global también, pero son países que tienen definido su modelo.

La Argentina tiene densidad nacional débil. Tremendamente débil. No tiene definido un modelo de país. Tiene una dispersión cultural sin fuerzas homogéneas claras pero tiene creatividad. Una creatividad enorme, un potencial enorme. Argentina puede definir un modelo de país pero no termina de definirlo, permanentemente vuelve el contramodelo.

La famosa batalla cultural por ahora la perdimos, pero la guerra nunca se pierde del todo. Salvo que ellos puedan hacernos más o menos felices y satisfacer nuestras necesidades mínimas. Y eso no va a ocurrir, para hacerlo tienen que reprimir… ya lo demostró De La Rúa, en el momento que estalló todo mató a 35 personas en dos días. El modelo sigue intacto y después no va preso nadie… a lo sumo el que gatilló.

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PENSAR LATINOAMERICANO PARA PENSAR LO NACIONAL

La Argentina es el resultado de la balcanización de una gran Nación que es América del Sur. ¿Se puede seguir dividiendo? Sí. Se puede fragmentar.  Pero en realidad la diversidad es riqueza si hay un proyecto común. En el caso de Argentina concretamente es que, en palabras de Abelardo Ramos, que lo define muy bien, “somos un país porque fracasamos en ser una nación” (…) “Somos argentinos porque fracasamos en ser latinoamericanos. En eso está la clave de nuestro drama y la revolución que vendrá”. Es una de las frases más extraordinarias que ha emitido un pensador argentino.

Pensar latinoamericano es la única manera de pensar lo nacional. La Nación es la Patria Grande latinoamericana. No hay una historia de Argentina. Hay sólo dos grandes combates de la independencia en territorio argentino: Salta y Tucumán. Todos los demás combates se dieron fuera del territorio argentino y fueron combates por nuestra independencia.

El mayor éxito de la balcanización es la división del relato. Recuperar el relato es la mayor operación cultural por la integración, y entender que nuestras luchas fueron luchas por la Patria Grande. En la batalla de Junín pelean los Granaderos, los Zambos de Colombia, los LLaneros de Venezuela. La mayor cantidad de muertos por nuestra independencia se dio en el Alto Perú. La historia existe, está ahí y lo único que hay que hacer es descubrirla.

La prueba de que somos una gran Nación es que tenemos los mismos avances y los mismos retrocesos en los mismos tiempos. En los 70 la ola revolucionaria con un eje en Cuba y la influencia del espíritu de la revolución cubana que motivó a enormes sectores a la lucha armada de distintos modos. También están los movimientos nacionales militares, los golpes de estado, lo que ocurrió en los últimos años y lo que estamos viviendo ahora mismo es un retroceso en conjunto. Tengo la esperanza de que será un ciclo reaccionario corto en América del Sur. Que la torpeza del avance reaccionario en Argentina y en Brasil, fundamentalmente, los lleve a estrellarse pronto y retomemos pronto el buen camino.

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– Durante doce años se redescubrió esa historia que parecía enterrada después de los 90.

Sí, pero no es la primera vez. La historia se viene desenterrando hace mucho. En primer lugar desde las luchas mismas y en segundo lugar desde grandes pensadores que la han desenterrado todo el tiempo. Como Manuel Ugarte, José Ingenieros, el uruguayo José Enrique Rodó, Jorge Abelardo Ramos con la gran obra de una historia común, “Historia de la Nación Latinoamericana”. Pero que uno no conozca esa historia no quiere decir que no exista.

Tenemos un presente determinado por los muertos, como diría Marx. Que vos lo sepas o no es lo que determina el nivel de conciencia de un individuo o de una sociedad (donde la sociedad es el individuo colectivo). Si vas a terapia porque te dejó tu mujer y el terapeuta te pregunta cómo fue la relación con tus padres y dices  “No me acuerdo”, no vas a resolver nunca aquel conflicto porque la manera en que vas a resolver la crisis de tu separación está determinada por tu infancia, tu niñez. La manera como una sociedad va a responder está determinada porque exista una dirigencia con la conciencia histórica-política para entenderlo. El kirchnerismo la tuvo.

– ¿Una dirigencia o un pueblo?

– Es muy difícil que los pueblos por completo lo tengan. Creo que pueblos no se mueven con el libro en la mano. Los correntinos que mueren en Chacabuco no tenían la consciencia plena de América Latina. En ese punto hay que reivindicar el lugar del liderazgo. No les pidamos a los pueblos niveles de conciencia que no tienen porqué tener. El pueblo ruso quería paz, pan y tierra, no quería la dictadura del proletariado, no sabían lo que era. La revolución Francesa se hizo porque faltó harina y detrás de eso estaban todos los pensadores del SXVIII y los dirigentes políticos que la llevan adelante y, claro, Napoleón que la consolida históricamente, la institucionaliza.

Lo que verdaderamente construye conciencia es la realidad. Es decir: te pueden mentir durante un tiempo; un año, año y medio, pero si el bolsillo aprieta la realidad se vuelve más dura. Ahí sí enormes sectores de la sociedad empiezan a (construir) preguntarse: “¿Qué pasa?”, “¿Que está pasando?”. Así fue siempre. En los 70 los hijos de los gorilas se preguntaron “¿Qué pasa? Tanto me hablaron mal de Perón en casa pero desde que nací la rutina es un desastre y cuando camino por la calle y pregunto ¿Esto quien lo hizo? – Perón. ¿y esto? – Perón… ¿y esto? -Perón. ¿Y qué deuda externa había con Perón? – No había deuda externa”.

– ¿Llegamos a nuestro límite de conciencia política?

– La derrota todavía la estamos procesando. De pronto tiene más poder de fuego, con una construcción de conciencia equívoca, Canal 13, Lanata, Clarín y la Nación aunque entren en un juego dialéctico con la realidad. Si el modelo neoliberal tuviera posibilidades de darnos mínimas satisfacciones de vida a las mayorías, triunfaría. Su incapacidad de triunfar y de imponerse es que no puede hacer eso… lo puede hacer sólo con represión. Eso quiere decir que ellos pueden ganar transitoriamente

¿Y nosotros podemos ganar? Sí. Lo hemos hecho transitoriamente también. Hemos redistribuido la riqueza, pusimos límites a los poderes oligárquico, lo hemos hecho con Yrigoyen, Perón, y el kirchnerismo. Pero no hemos logrado derrotar la matriz de la dependencia económico-cultural de la Argentina. Esa tarea está inconclusa.

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“HAY QUE RECOMPONER EL FRENTE NACIONAL”

– El proyecto cultural kirchnerista fue un proyecto atrevido, sólido, de construcción de consciencia. Se aceleró mucho con Cristina y con el bicentenario. Las modificaciones estructurales de transformar al capitalismo mediante la intervención del Estado en un capitalismo distributivo y accesible tuvo un acompañamiento cultural y político muy grande.

Los ejes estuvieron en el cambio que significó el paso de José Nun a mi gestión (Nun era un socialdemócrata); en que el kirchnerismo confía en las fuerzas nacionales y populares de la cultura; en el bicentenario, que fue una reflexión consciente sobre nuestra historia y que latinoamericanizó nuestra historia; y la enorme conciencia política-cultural de Cristina… y todo eso fue novedoso porque ni siquiera Perón lo tuvo.

Perón lleva adelante quizás una revolución más profunda que el kirchnerismo, teniendo en cuenta de dónde veníamos, pero bautiza a los ferrocarriles nacionalizados como Mitre y Sarmiento (eso dice mucho) y terciariza la política educativa-cultural a lo que sería la derecha nacionalista católica, lo que lo debilita y termina condenándolo.

Pienso que el kirchnerismo comete un error semejante en algún momento. Al principio y al final el kirchnerismo no confía en las fuerzas político-cultural-ideológicas del peronismo. En la primera etapa llaman para Secretario de Cultura a un socialista light como Torcuato Di Tella y a un socialista recontra light y cipayo como Nun; luego llaman a compañeros peronistas de los cuales formo parte y en la última etapa hay una suerte de marcha atrás donde se convoca, y se terciariza de nuevo al pensamiento político cultural, a lo que yo llamaría un sector progresista no-nacional, que es lo que expresa Teresa Parodi, Ricardo Forster… a tal punto que hasta La Cámpora queda un poco al margen de ese juego. La Cámpora administra, se preocupa por las operaciones de gestión, por la calle, pero la Secretaría de Pensamiento se la dejan a los muchachos que vienen del progresismo de izquierda y a Parodi el Ministerio. No creo que la peronización signifique la exclusión del progresismo pero hay un complejo de inferioridad en el peronismo de que no somos tan buenos en el campo del pensamiento.

Este mismo problema está hoy en la oposición. Si Cristina intenta construir un frente nacional y es amplia sólo con Nuevo Encuentro y el Radicalismo kirchnerista, esa amplitud lleva a un camino muerto. Yo espero que Máximo tenga razón cuando dice que “con los peronistas todo”.

Considero que Cristina es una de las expresiones más lucidas del campo nacional y popular. El peronismo sin el kirchnerismo hubiera seguido el destino pobre y triste de los grandes movimientos nacionales y populares latinoamericanos cooptados por el imperialismo, con Menem estuvo a punto. Y siempre está a punto. Siempre están los tipos como el Gobernador de Salta, listos para bajarse los pantalones y ser los agentes populistas del imperialismo en lugar de ser los agentes populistas de la causa nacional y popular.

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– Pensaba en el tercer movimiento que planteaba Alfonsín

– El kirchnerismo construyó su base social con muchos de, o casi todos, los elementos constitutivos del peronismo en una realidad distinta. Si me preguntas si el kirchnerismo puede superar al peronismo la respuesta es que puede ser, claro, pero con los mismos materiales del peronismo. Está claro que la sociología hoy es otra, no es la del 45. Es otra. Pero si me hablas de Frente Ciudadano no te entiendo. O todavía no la entendí. Si me dices que hay que ser amplios e incluyes a Cerruti aunque no te guste, estoy de acuerdo… pero entonces ponete a hablar con Schmid aunque no guste y hablá de nuevo con los Intendentes y escuchá a los compañeros.

Hay muchos compañeros que creemos que el kirchnerismo es lo mejor que le ha pasado a la Argentina en mucho tiempo. Pero creemos que el kirchnerismo también ha cometido errores y uno de ellos ha sido cierto sectarismo en la última etapa: ocupar los patios y abandonar las calles. Pelearse con Mayano y pelearse con todos. Sentirse traicionada por un Intendente y creer que todos los intendentes son iguales. Hay que recomponer el frente nacional.

Hay tres estructuras que son del mismo campo nacional y popular: El kirchnerismo con su potencial transformador, con la lucidez de Cristina y con La Cámpora. El PJ: Intendentes y gobernadores que tienen que gestionar, pagar los sueldos a los empleados, laburar con viento en contra… Y el movimiento obrero organizado, donde hay muchas diferencias. Pero, ¿alguna vez escuchaste a Yasky hablar mal de la CGT? No dice: “los de la CGT son unos traidores”, sino que dice “tenemos que”, sabiendo que solamente recomponiendo el frente nacional podemos derrotar al macrismo o a Massa, en definitiva a las fuerzas reaccionarias siempre vivas. Tenemos que derrotarlas el año que viene y para eso tenemos que juntarnos de algún modo.

El kirchnerismo logró plantarse en la historia porque logró construir un frente nacional que incorporó a intendentes, gobernadores, sindicatos… Pero si vos lo que te planteas es un capitalismo justo, distributivo, con las tres banderas peronistas, más las banderas que el kirchnerismo le agrega enriqueciéndolo, tenemos que pensar en algo más amplio.

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LA HISTORIA DE LA HISTORIA

– El 17 de Octubre es el gran hecho histórico donde el pueblo se vuelve protagonista para rescatar el proyecto que considera que merece. Es uno de los niveles de conciencia más alto de nuestro pueblo. Pero no es que el pueblo argentino salió a la calle con un programa ideológico. Salió a la calle para que vuelva Perón. A ese pueblo, ni bien meten preso a Perón, ante el reclamo de aumento por parte de los trabajadores los patrones le respondían: vayan a cobrárselo a Perón”. Y el pueblo salió a la calle a cobrárselo a Perón.

Perón tiene también un plan político de acción. Desde mi punto de vista no creo en un Perón confundido y abrumado en la Isla Martín García sin saber qué hacer. Creo en un Perón que lleva adelante un plan. Si no supiera que hacer hubiera aceptado la propuesta del embajador brasilero de tomársela. Él se queda y juega al truco fuerte. ¿Qué tenemos entonces el 17 de Octubre? Un hombre que juega fuerte.

Perón es el primer desaparecido de la modernidad, el pueblo argentino no sabía dónde estaba. La Marina lo lleva detenido a Martín García. Farrell está contra las cuerdas, no lo puede proteger y el círculo de Perón queda casi en la clandestinidad y comienza a operar políticamente la vuelta de Perón. Evita es una mujer, en ese momento, asustada, confundida, se mueve… Evita está desesperada por un habeas corpus.

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El 17 de Octubre no se puede entender sin el acto que Perón hace días antes en la calle de la Secretaría de Trabajo. El Gobierno de Farrell, por la presión de Campo de Mayo, le quita los tres cargos que tenía: Vicepresidencia, Ministro de Guerra y Secretario de Trabajo y Previsión. Ahí es que convoca al acto de despedida y el Jefe de Gabinete de Farrell, el radical Quijano, le pone la radio… Perón entonces hace un acto en Perú y Diagonal Sur donde van aproximadamente entre 70 mil y 100 obreros y que además sale por cadena nacional. Perón, entonces, se despide.

Cuando los milicos de Campo de Mayo y la Marina escuchan esto dicen: “No, no. Con este tipo no alcanza con mandarlo a la casa. Hay que meterlo preso”. Perón tiene miedo que lo maten y espera en su casa. Después se va a Tigre hasta que lo vienen a buscar y se lo llevan preso. Cuando va preso está la famosa carta que le escribe a Eva: “Viejita: cuando me suelten nos vamos a ir a la Patagonia y me voy a retirar”. Primera maniobra: él sabía que esa carta la iban a leer sus enemigos. Segunda maniobra: se niega a que lo revisen dos médicos de la Marina. “Soy un hombre del Ejército Argentino, a mí me revisa un médico del Ejército Argentino”. Consigue que lo revise un médico llamado Masa.

Masa, en complicidad con Perón, lleva unas viejas radiografías donde Perón tenía daños en los pulmones. Le dice a Farrell y a Ávalos de Campo de Mayo: “Si lo dejan a Perón en la Isla Martín García, con la humedad que hay, se les va a morir y se les va a armar flor de despelote”. Las radiografías eran truchas y la carta era una carta dirigida más que a Evita a sus enemigos.

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Perón llega a Buenos Aires la madrugada del 17 de Octubre y va a un lugar seguro, controlado por su gente: el Hospital Militar. En paralelo, todos los elementos de Perón, desde los militares y oficialidad peronistas, la policía peronista y los cuadros de la Secretaría de Trabajo, han estado levantando. La CGT vacila, es como siempre… un poquito conservadora. Va a tratar de negociar hasta último momento y finalmente acepta lanzar un paro para el 18 pero las cartas ya están jugadas: Perón está en Buenos Aires.

Cuando Perón baja del barco que lo trae de la isla, ya ve columnas que están dirigiéndose a Plaza de Mayo. Todo el día van a circular las columnas, hay movilizaciones en todos los talleres del Conurbano. Salen para la ciudad de Buenos Aires porque están preocupados, los patrones les habían dicho: “vayan a cobrárselo a Perón”, y la gente salió a pelear por sus derechos. Esa es la historia.

Al mismo tiempo los militares de Perón copan las estructuras militares, hay un golpecito peronista paralelo. Hay una tendencia peronista de izquierda de decir que todo fue por el pueblo en la calle y Perón es Perón por ello. Pero hay un sujeto ahí, hay una cabeza. Y la cabeza tiene sus cabecitas, en este caso las militares que tienen tomados los principales cuarteles militares impidiendo cualquier acción militar contra la masa obrera. El único intento militar es el de Vernengo Lima de cañonar a la multitud, lo que se cumpliría 10 años después, desde la flota del río. “Tiremos por elevación y bombardeemos la Plaza de Mayo”. Lo frena Ávalos: “No jodas porque hundo la flota”.

Balance: Perón sale al balcón de la casa rosada por la noche, y el pueblo, la primera línea le grita: “¿Dónde estuvo? ¿Dónde estuvo?”. Por eso yo digo que es el primer desaparecido, porque el pueblo argentino no sabía dónde estaba.

– ¿Qué significó que Plaza de Mayo sea el lugar de la concentración del pueblo?

Es el sustrato sublevado de la patria. Cuando hice “Una Tarde de Sol” no entrevisté solamente a peronistas, entre otros también entrevisté a Mariano Grondona y cuenta algo interesante: “Nos asomamos por la ventana y esa gente que pasaba no la habíamos visto nunca”. La sociedad estaba muy estratificada, no se la veía en la calle. Esos obreros, esos trabajadores, no estaban en la ciudad, la ciudad era de las clases medias y altas. La división social era muy dura. Hoy la sociología es otra, es muy difícil distinguir un clase media de un obrero.

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LEALTAD AYER Y HOY

– De esa lealtad que resalta el peronismo el 17 de octubre… ¿que queda 10 años después durante el golpe del 55?

– En el 55 la lealtad se expresa en 80/90 mil trabajadores saliendo a la calles durante el bombardeo para defender al Gobierno y su proyecto. Salen a la calle, por eso hubo tantos muertos: fueron ametrallados, masacrados… lo cuento en mi novela “El bombardeo“: columnas avanzan gritando la vida por Perón y un oficial de la marina dice: “¿Dan la vida por Perón? les doy el gusto” y los ametralla.

El pueblo sale a la calle, defiende su proyecto y luego ve que los asesinos que mataron a sus compañeros no son condenados, no son juzgados, no hay castigo, no hay juicio. Tres meses después el fervor popular por defender el proyecto está muy debilitado. Así funciona la experiencia popular y también porque el frente nacional y popular de clase obrera y clase media está debilitado por la pelea con la Iglesia. El catolicismo tenía un gran peso en la clase media, y también lo tenían el socialismo y los sectores cívicos por las zonceras del democratismo liberal.

– ¿Qué valor tiene la palabra lealtad?

– La palabra lealtad es un símbolo y un valor en un movimiento nacional y popular como el peronismo. Pero también ha sido un valor en crisis permanente. Se habla de lealtad porque de alguna manera las contradicciones y las fuerzas reaccionarias se meten, se permeabilizan, permanentemente en nuestro movimiento y son capaces de cooptarnos adentro.

Queda claro que la lealtad es un valor escaso porque a la semana de haber perdido las elecciones empezamos a ver el desfile de tránsfugas que marcharon debajo del brazo del macrismo. Y así fue en el 55 también. Pero muchos de esos desleales van a volver, por eso no tengamos la vara. La lealtad es un enorme valor, esencial, pero es un valor escaso. Abundan los tipos que basta que le quiten el cargo para que se vuelvan antigobierno.

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Nosotros buscamos la lealtad, para nosotros es esencial, pero hay una sola lealtad que vale: la lealtad a un proyecto, no a una persona. La lealtad debe ser a un proyecto. Si Menem abandonó el proyecto yo sigo siendo leal al proyecto como tantos otros compañeros. Y la lealtad suprema de nuestro movimiento es la que se reivindica el 17 de Octubre porque la única lealtad que pesa, trasciende y modifica el curso de la historia es la lealtad de las multitudes. La que se expresa en la movilización popular, en un frente nacional, en una suerte de movimiento… esa es la lealtad del que está peleando por un proyecto pero al mismo tiempo por sí mismo. Y, como dice Laclau, cuando esos “por si mismo” se reúnen en múltiples demandas conforman una fuerza y un vector transformador.

Hay que tratar de reunir, tratar de perdonar y no quedar resentido. Tenemos que tener la amplitud mental que tuvo Perón que no anduvo diciendo: “a ver quién me cagó y quién no”. Dicen que, incluso, a Balbín le ofrecieron la vicepresidencia. Balbín la rechazó porque el radicalismo se quiebra pero no se dobla… y hoy se la comen doblada con el macrismo.

– ¿Nos faltó peronismo?

– Digámoslo claramente: ¿Por qué pierde Scioli? El frente propio tenía más preocupación en condicionar a Scioli que otra cosa. Quisimos controlarlo tanto que lo cargamos con plomo, lo mandamos al fondo del mar. Le pusimos el candidato a Vicepresidente, a Gobernador, los Diputados… todo. Y todo porque presuponíamos que nos iba a cagar. ¿Pero por qué llegamos a esa opción? ¿Por qué si desconfiamos de Scioli se llega a Scioli?

La historia es siempre conflicto y duda. La política y la historia son como una pelea de box a infinitos rounds. Cada tanto vamos al rincón para ver qué hacemos. Hay rounds en que tenemos la cara llena de piñas y otros en que tiene la cara llena de piñas el otro. Pero cuando hay knockout, hay knockout, y hay knockouts históricos, como el que le da Abraham Lincoln al Sur de los Estados Unidos. En la Argentina todavía no hubo knockout. Gobernamos pero allí están los tipos de la Sociedad Rural intacta, no la pudimos ni sacar de Palermo…

Es muy difícil herir a un tigre. Si al tigre lo dejás vivo el tigre te va a arrancar la cabeza… y la Ley de Medios dejó vivo al tigre. Lastimado, molesto, fastidiado, entero y vivo. Con sus cuatro patas, sus dientes, sus garras intactas y su nombre: Magneto.

El primero año pasaron las topadoras. Para seguir profundizando tienen que reprimir. Recularon mucho y han comprendido que tienen que emparchar mucho, hacen un populismo reaccionario para salvar lo que verdaderamente le importa que es la entrega, la entrega a sus propias empresas. Nos gobiernan Ceos. No son tan boludos, pero no sé si se va a sostener, porque está haciendo más Macri por su derrota que nosotros.

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DARIO Z  / HERNÁN BRIENZA  / RICARDO FORSTER / AGUSTÍN ROSSI


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