LOS LEALES

Para el Peronismo la Lealtad se expresó a lo largo de su historia de diferentes maneras según la interpretación y práctica que se hizo de ella. Lealtad individual, a una persona o al líder; lealtad al partido y a las instituciones del Peronismo; lealtad a la doctrina y los valores justicialistas;  o lealtad a quien gobierna y manda (sea un ejecutivo, un sindicato, una intendencia o una organización). Negar las diferentes interpretaciones  y prácticas que hubo y hay de la Lealtad en los más de 70 años de vida del Peronismo  sería un error conceptual, táctico y estratégico de cara al futuro.

 Por Leonardo Anolles *

“General, si usted quiere que votemos una escoba, nosotros votamos una escoba.” 

José Ignacio Rucci

 “Los peronistas tenemos el día de la lealtad porque los otros 364 días somos desleales”

Eduardo Duhalde

 “Hay dos clases de lealtad, la de los que son leales de corazón al Movimiento y los que son leales cuando no les conviene ser desleales”

John William Cooke

 Lealtad. De leal.

  1. f. Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien.
  2. f. Amor o gratitud que muestran al hombre algunos animales, como el perro y el caballo.
  3. f. p. us. Legalidad, verdad, realidad.

Real Academia Española

Decir que el 17 de octubre es el hecho fundacional del Peronismo no aporta nada nuevo al debate y a la construcción de la identidad peronista. Es una obviedad repetida de memoria por aquellos que nos sentimos peronistas, por la ortodoxia dogmática, por los demagogos, por aquellos que están en el negocio de la política, por aquellos que quieren conseguir votos en nombre de Perón y sobre todo por los peronistas de buena fe que son la mayoría. Lo que a esta altura debemos preguntarnos  es qué significa Lealtad para el Peronismo, y sobre todo cómo la practicamos diariamente.

La definición de lealtad no es coyuntural, es un acuerdo tácito, semántico, cultural, político e ideológico que debemos tener todos los peronistas, hacia adentro del Movimiento, y de cara a la sociedad.  Es decir, hacia adentro y hacia afuera.

A esta altura, y en esta coyuntura, debatir palabras puede parecer una pequeñez, pero no es menor teniendo en cuenta que la Lealtad es uno de los valores supremos que debemos tener los militantes peronistas. Llegar a un acuerdo sobre qué es y cómo practicarla puede ahorrarnos muchas luchas y peleas internas, de esas que nos alejan de la sociedad y nos desgastan endogámicamente, confundiendo los objetivos y alejando el horizonte que persigue la doctrina Justicialista de hacer un pueblo feliz y una Patria Grande.

A priori parece más fácil decir qué NO significa Lealtad: Lealtad no es obediencia debida; no es chupamedismo o alcahuetería; no es personal ni individual; no es corporativismo. La Lealtad peronista no es lo mismo que la lealtad a un amigo a una persona a una pareja; pero sobre todas las cosas la Lealtad no es un bien de cambio. La Lealtad no puede ser unidereccional ni acrítica; no es inmóvil ni eterna y mucho menos un negocio. La Lealtad no es de abajo hacia arriba ni de arriba hacia abajo; no es un cheque en blanco; no se define por votos y períodos electivos y mucho menos a un cargo.

Definir mal Lealtad, interpretarla erróneamente y practicarla en estos términos, puede llevarnos hacia algo mucho peor que una derrota electoral (que siempre es  circunstancial dentro de la democracia liberal). Si bien definir Lealtad parece una discusión superficial, intelectual y secundaria, definir y acordar qué significa es una necesidad que nos obliga a ir más allá de la Lealtad a Juan y Eva Perón, a la liturgia del Peronismo y su hecho fundacional, el 17 de Octubre.

Podemos acordar a grandes rasgos que la Lealtad, para nosotros los peronistas, es a la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política, y ahí nuevamente debemos ponernos de acuerdo en qué significan y cómo se alcanzan en cada etapa histórica las tres banderas fundamentales del Peronismo. Pero ser Leales en primera instancia habla de una relación construida a partir de hechos, vivencias e historias compartidas, de objetivos  y valores comunes. Y ejercer la Lealtad en estos términos es un compromiso que se encuentra determinado por el respeto a todo lo enunciado, y sobre todo al compañero, del primero al último y del último al primero.

Entonces el camino siempre es el debate, la construcción y el acuerdo. Luego de  acordar qué significa Lealtad, llega el momento de practicarla. Es ahí donde nunca debemos olvidar, bajo ninguna coyuntura, contexto, necesidad ni pretexto que Primero está la Patria, luego el Movimiento y por último los hombres”, aunque el hombre se llame Juan Domingo Perón.

(*)Leonardo Anolles miembro y uno de los Directores del Proyecto “Peron Perón”

http://www.peronperon.com.ar

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