“ME CONSAGRARÉ A LA CAUSA DE AMÉRICA”

Su nombre está presente en cada rincón de América. Sobrevuela cada pueblo o ciudad de la Argentina. Ya sea como plaza, calle, monumento o relato. El libertador San Martín ha sido el hombre fundamental para la independencia de todo nuestro continente. Zamba ha tenido el privilegio de viajar en el tiempo y poder vivir con él sus momentos más destacados de la gesta libertaria. Reproducimos los mejores pasajes de sus diálogos en la Asombrosa Excursión de Zamba en Yapeyú.

Basado en el guión de Fernando Salem y Gabriel Di Meglio

“Supe de la revolución en América y, al renunciar a mi fortuna y a mis esperanzas, solo lamento no tener más que sacrificar a mi deseo de contribuir a la libertad de mi Patria. Me consagraré a la causa de América. ¿Me aceptarán mis hermanos de América después de haber estado tanto tiempo lejos de mi patria? ¿Cuál será el destino de mi carrera militar? Ojalá sea útil para que América sea libre… “

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– ¡San Martín! Te traje un regalo…

– Zamba ¿eres tú? ¿Cómo han estado las cosas en mi patria?

– Estuve en la revolución de Mayo ¡Te la perdiste! ¡Estuvo buenísimo!

– Sí… lo sé, me hubiese gustado estar allí. Espero queden cosas por hacer…

– Vine a traerte tu espada de cuando eras niño…

– Ohhhh mi primer espada…

– ¡Ahora a cruzar los Andes!

– Ya habrá tiempo para eso Zamba, primero debemos conformar el primer Regimiento de Granaderos a Caballos para detener a los españoles. Debemos hacer de los hombres guerreros invencibles. ¡Trompeta! Síganme… ¡Les enseñaré a combatir!

– Si el Primer Triunvirato no llama a una asamblea ahora mismo se la verán con mis granaderos… ¡Zamba! ¡Trompeta!

– San Martín ¿no está mal que saquemos a un gobierno por la fuerza?

– Mira zamba, nosotros somos los buenos aquí. Queremos que se declare la independencia y el Triunvirato no quiere. Puede ser que no esté del todo bien, pero debemos pensar en lo mejor para América en este momento. ¡Vamos a San Lorenzo! ¡Rápido!

– ¡Iuhuuuu por fin algo de acción!

1817

– ¡Zamba! ¿Cuántos son?

– ¡Muchos! ¡Ya vienen!

– Atacaremos a los godos por sorpresa…

– ¿A quiénes? ¿No íbamos a atacar a los realistas?

– Es lo mismo Zamba, a los realistas les decimos godos. Entonces: La primera columna vendrá conmigo. La segunda los atacara por el otro lado haciendo una pinza y los obligaremos a retirarse a los barrancos.

Soldados: este será nuestro bautismo de fuego, vamos a demostrarles que queremos ser libres. ¡Zamba! ¡Trompeta!

– ¡Ganamos!

– Sí Zamba, ganamos esta batalla. Pero aún falta mucho para ganar la guerra por la independencia.

– Seamos libres… ¡que lo demás no importa nada!

– Tienes razón Zamba, pero tienes que tener paciencia…

– ¿Va a haber más batallas San Martín?

– Si zamba. Me temo que la guerra por la independencia será dura… 

En chile nos espera nuestro amigo el General O´Higgins y juntos marcharemos al Perú para vencer a los Realistas y liberar América…

Dividiremos nuestro ejército para confundirlos. Cruzaremos los Andes en seis columnas, dos irán por el norte, dos por el sur, y con las dos columnas más fuertes cruzaremos por el centro para sorprenderlos en la capital. Para confundirlos usaremos la guerra de zapa…

– ¿Qué es la guerra de Zapa San Martín?

– Guerra de nervios Zamba. Haremos que el capitán realista se ponga nervioso. Haremos que piense que tenemos un ejército mucho más poderoso que él y que no sepa por donde cruzaremos así lo tomaremos por sorpresa en Santiago de Chile. ¡Vamos a cruzar los Andes Zamba!

 

San Martín + Zamba

– San Martín, ¿falta mucho?

– No Zamba… según mis cálculos estamos por llegar a la cuesta de Chacabuco. Mañana nos encontraremos con el ejército enemigo y tendremos que darle batalla.

– ¡Si! Vamos a darle su merecido

– Fuerza Zamba, este esfuerzo es importante para que en tu futuro América sea libre…

– San Martín, ¿no dormís?

– No zamba, temo que los realistas tengan algo preparado

– Pero San Martin, ya ganamos. Ahora solamente nos queda liberar Perú y listo. Después vacaciones.

– No creo que los realistas acepten tan fácil la derrota. Después de Chacabuco deberíamos haberos asegurado de que no escaparan. Si sucede algo busca a Las Heras, él sabrá qué hacer.

¿Has entendido?

– ¡San Martín! Los realistas… ¡Nos atacan!

– Zamba… ¡Trompeta! Rápido. Busca a Las Heras.

– Nuestra próxima batalla, la batalla de Maipú, va a decidir el futuro de toda América Zamba. Ya conocen la estrategia. Las Heras, tú primero. Buena suerte amigo! Zamba, tú quédate con los granaderos por si algo sale mal.

– San Martín… ¿Los próceres no duermen nunca?

– Recién cuando el Perú esté liberado mi carrera habrá terminado. Entonces podré descansar y me retiraré.

– ¿Por qué te vas a retirar San Martín?

– Si logramos derrotar a los españoles en el Perú mi misión en la guerra de la independencia americana estará cumplida.

–  Pero si liberamos Chile y Perú nada más. ¿El resto de América, quién lo va a liberar?

– No somos los únicos libertadores de América Zamba. Verás: Cuando ocurrió la revolución de Mayo en Bs. As. hubo otros movimientos iguales en América. Uno muy importante comenzó en Venezuela en 1810 y declaró la independencia de ese país en 1811. Pero los realistas reaccionaron con fuerza y en 1812 derrotaron a los revolucionarios y Venezuela volvió a ser española. Entonces uno de los líderes revolucionarios logró escapar, formó un ejército y volvió triunfante a Venezuela. Su nombre es Simón Bolívar. Los realistas reaccionaron de nuevo, los vencieron y Bolívar tuvo que exiliarse por segunda vez. Sin embargo regresó con otro ejército y volvió a derrotar a los realistas. Desde 1819 avanza con sus hombres liberando Sudamérica y ahora marcha hacia el Perú.

– San Martín, dijiste que cuando Perú esté liberado ibas a terminar tu carrera.

– Es cierto, pero los hombres de Virrey acechan en la sierra. El Perú todavía no es libre Zamba.

– Pero San Martín. Ganamos en San Lorenzo, cruzamos los andes. Ganamos en Chacabuco y Maipú. Liberamos Chile y Lima y también capturamos al capitán realista. Qué más hay que hacer.

– Es verdad Zamba. Pero si los realistas nos atacan desde la sierra estamos perdidos. Esta vez somos menos.

– No importa San Martín, nosotros sabemos pelear.

– Gracias, pero esta vez está difícil. El gobierno de las Provincias Unidas del Río de La Plata ya no existe. Así que no tenemos más ayuda ni dinero de Buenos Aires. Tampoco de Chile que está envuelto en problemas. Estamos solos. Y nuestro ejército libertador, aunque tiene el apoyo de muchos peruanos no será suficiente para terminar de vencer a los realistas.

– ¿Y entonces? ¿Qué vamos a hacer?

– Vamos a darle batalla… Pero sólo hay un hombre que nos puede ayudar

– ¿Quién?

– Simón Bolívar. Tiene un ejército muy poderoso y el deseo de derrotar definitivamente a los realistas en América. Hace poco le mandé 1700 soldados que lo auxiliaron en su lucha en Ecuador. Ahora necesitamos de su ayuda. Viajaré a entrevistarme con él en Guayaquíl. Zamba, ven conmigo.

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– San Martín ¿Qué hablaron con Bolívar?

– Él va a avanzar sobre el Perú con su ejército y terminará con los realistas de las sierras.

– ¿Y nosotros que vamos a hacer?

– Nada más Zamba. Regreso a Lima, renuncio y me iré a vivir a Mendoza. Quiero retirarme de la vida pública y vivir la vida de un hombre común.

– Pero ¿por qué? Quedémonos a terminar lo que empezamos.

– No Zamba, ya está. Acá terminan mis diez años dedicados a la revolución y a la guerra. Espero que mi esfuerzo haya valido la pena. Ojalá pueda ver a América independiente y unida algún día.

– Pero San Martín. ¿Por qué?

– Hay que saber cuando parar Zamba. Y llegó mi momento…


 

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