LA POLÍTICA DEL PRO PARA LAS SUSTANCIAS PROHIBIDAS

Los hechos ocurridos en el Festival Time Warp se han convertido en la causa de una ola de alarma por el consumo de drogas, en particular el de los jóvenes de clase media. El macrismo -de la nación, la provincia y la ciudad- ha tomado una única medida para atender el fuerte y confuso ruido social. Es una medida conservadora, es decir, mantiene las condiciones en las que cinco jóvenes murieron en Costanera Norte y otros cinco quedaron internados. Se trata de la suspensión de las autorizaciones para realizar espectáculos masivos de música electrónica, en el caso de la provincia de la recomendación a los intendentes de que así lo hagan. Todo indica que cuando baje la espuma permanecerá intacta la estructura de negocios que funciona alrededor de la noche porteña y las sustancias prohibidas.

Por Suppa

La operación “solucionemos el quilombo y pasemos a otra cosa” ya está en marcha. El último sábado Horacio Rodríguez Larreta almorzó con Mirtha Legrand. En la calidez ofrecida por Mirtha, el Jefe de Gobierno se explayó sobre la crisis más áspera que le ha tocado atravesar durante su mandato. Es un tema de adicciones, explicó. Después se refirió a la medida cautelar que ordenó el Juez Gallardo prohibiendo las actividades en una serie de boliches señalados en una lista, todos muy conocidos en la ciudad. “¿Qué hacemos? ¿Suspendemos los boliches? Sabemos que los chicos toman alcohol en las previas, ¿suspendemos las previas? Entonces van a salir a tomar a la calle ¿Prohibimos la calle?”.  La represión es un argumento tan torpe que Horacio lo dio vuelta como una media para argumentar a favor de la continuidad de los negocios tal cual están. El problema no es con todos. Quizás con Conzi. Ya lo resolverá la Justicia.

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Los negocios siguen tal cual están. La Agencia Gubernamental de Control sigue intacta porque esa noche en Costa Salguero estuvo todo bien, Álvarez Dorrego tiene los certificados de que estuvo todo en orden. Con lo de Conzi está la Justicia, lo de Prefectura lo maneja Patricia. Queda hablar sobre el consumo de drogas sintéticas. ¿Por qué se drogan nuestros chicos, Horacio? Es un tema de adicciones, había dicho Horacio. Pero resulta que las personas fallecidas y los internados no eran adictos. Eran consumidores ocasionales de un psicoactivo como tantos millones lo somos. Y en realidad no sabemos cuál sustancia los intoxicó, ni cuánto hubo de concomitancia con el ambiente y otros determinantes. Todavía no lo sabemos. Los testimonios hablan de colas interminables por el agua, el calor, un lugar reventado de gente. Todo el mundo escuchó a los que estuvieron ahí contando que era un desastre, todos los escuchamos excepto la Agencia Gubernamental de Control.

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La semana posterior a Time Warp, se desarrolló en Nueva York la asamblea de la UNGASS (Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas) para debatir sobre la política internacional de control de drogas. Allí fue la canciller Susana Malcorra, e hizo alusión a la trágica muerte de cinco personas, dijo que era otra consecuencia del problema mundial de drogas. Hizo saber a las demás naciones que en la Argentina se integra la lucha contra el narcotráfico, el esfuerzo por la reducción de la demanda y el respeto por los derechos humanos del usuario. Quiso decir que hay que mantener el paradigma de Guerra a las drogas de la DEA, pero con una pizca discursiva de derechos humanos. Este voto fue uno de los compromisos que se llevó Barack Obama de su visita al país. Es el mismo compromiso que acordó Patricia Bullrich con Chuck Rosenberg, el director de la agencia, cuando se reunieron en Washington en febrero de este año. Argentina compartió el listado de creyentes en el  dogma prohibicionista con estados que no son considerados parte del mundo por el cartógrafo Prat Gay, tales los casos de Irán, China y Rusia. Pero no hubo objeciones públicas al respecto.

La posición de Cambiemos fue conservadora en Nueva York. La posición de Cambiemos es conservadora en la Costanera Norte de Buenos Aires. Hasta el momento la promesa de campaña Narcotráfico Cero tuvo dos expresiones concretas: un decreto declarando la emergencia en seguridad que habilita a las contrataciones directas; y otro decreto nombrando de Mariano Federici, Celeste Plee, y María Eugenia Talerico,  como autoridades de la Unidad de Información Financiera, conocida también como Oficina Antilavado. Los nombres de la nomina invitaron al periodista de Página 12, Sebastián Premici, a titular la noticia con la frase: “Los zorros desembarcan en el gallinero”.

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Y ya que hablamos de Panamá, vale recordar que fue Macri, en su papel de Jefe de Gobierno, quien inició la pelea judicial y política para que se traspasen las competencias de la Inspección General de Justicia a la ciudad y así dar cumplimiento a la ley porteña N° 2.875, que habilita sociedades off shore y extranjeras. Larreta relanzó en las últimas semanas esta iniciativa que había frenado la procuradora Gils Carbó y luego fue autorizada en instancia judicial. En la Legislatura, la oposición denuncia que podría favorecer el lavado de activos provenientes de actividades ilícitas.

Narcotráfico Cero, hasta el momento, no tiene nada que ver con preservar a los jóvenes de las consecuencias del abuso y el mal uso de las drogas. Muchos menos con ayudar a los adictos. Es un modelo de negocios de seguridad. La DEA como agencia represiva da pena: no eliminó la droga de ningún lugar del mundo, los echaron de varios países, y en la jurisdicción que le corresponde, los Estados Unidos, circula la mayor cantidad de drogas ilegales del mundo. Si efectivamente su doctrina estuviera enfocada en luchar por reducir el mercado ilegal de drogas, deberíamos prescindir de sus servicios lo antes posible. Pero no es ese su objetivo sino profundizar la dependencia nacional en materia de seguridad e informaciones, coordinar las fuerzas de seguridad locales, y hacer mucho dinero, que es más o menos todo lo mismo.

Narcotráfico Cero, entonces, no tiene por objeto proteger ese bien que es la salud pública. Por el contrario, el macrismo emprendió el vaciamiento del Ministerio de Salud de la Nación. Con el pretexto del federalismo retiró casi todos los profesionales que atendían en las provincias. El trabajo sucio en el Ministerio de Salud lo está llevando a cabo la Unión Cívica Radical, como personera de los intereses de las corporaciones médicas y los laboratorios. Si bien es cierto que la atención sanitaria es competencia no delegada por las provincias a la nación, no menos cierto es que el garante final de la salud del pueblo es el Estado Nacional, por los pactos internacionales que ha firmado y que también tienen jerarquía constitucional. Si toda la atención primaria que existe en una ciudad de Santiago del Estero o de Chaco es el médico o el psicólogo que paga el Estado Nacional y un día se los echa, no es una contribución al federalismo, más bien es dejar una población sin prevención en adicciones y en consumos problemáticos. Los tratamientos que necesitan los trabajadores con problemas de consumo, no son parte del esquema de lucha contra el narcotráfico de Mauricio Macri. La ola de despidos y vaciamiento hace pensar que Cambiemos promueve que el sector privado y el de la seguridad social asuman la demanda, como lo hacen mayormente en la Ciudad de Buenos Aires.

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Narcotráfico Cero sí es la cobertura mediática de Time Warp. ¿Es la música electrónica la responsable del consumo de drogas sintéticas? Fue la pregunta que recorrió los paneles de los programas de televisión. Parece broma la hipótesis cuando se refiere a lo sucedido en un lugar donde la humedad y la temperatura eran densas, no había agua disponible, estaba al doble de su capacidad y las drogas estaban adulteradas. ¿Qué podemos hacer por nuestros jóvenes? Se preguntaron todos los periodistas. La verdad es que mientras los panelistas se entretenían diciendo cualquier cosa, muchos usuarios de pastillas comparten información en foros de Internet a modo de prevención. De hecho las primeras alarmas sobre la circulación de drogas adulteradas se hicieron en las redes y durante la misma fiesta, mientras la Prefectura tomaba el fresco del Río de la Plata.

En la línea de priorizar la reducción de daños, la Legislatura de Rosario aprobó ampliar controles e incorporar medidas básicas como libre acceso al agua, disponibilidad de atención de salud ambulatoria y control de calidad de las pastillas para que los consumidores puedan testear que están por consumir. Los periodistas titularon: “polémico”. Sin embargo Rosario actuó a derecho, ya que la reducción de daños es la estrategia consagrada por la Ley Nacional de Salud Mental y por el Plan Nacional de Salud Mental, para el tratamiento de adicciones y consumos problemáticos. Algunas iniciativas del FPV en la ciudad fueron en el mismo sentido, como la de los legisladores Andrea Conde y José Campagnoli. Por su parte diputados del bloque nacional del FPV han reclamado que se active el Programa de Tratamiento de las Adicciones, una ley que se encuentra congelada desde el año 2015.

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Guerra a las drogas, lucha contra el narcotráfico, narcotráfico cero, son todas formas de decir lo mismo. Es apostar a la represión para abolir un problema que como la mayor parte de los problemas sociales no tienen una solución definitiva, sino que demanda de la coordinación de muchos actores sociales, estatales y no estatales, para ir cambiando progresivamente las condiciones en las que se mueven las drogas y los consumos en la actualidad. Con este gobierno y sus aliados, con estas policías que tenemos, apostar a la represión es garantizar abusos contra los consumidores en los barrios, violencia institucional y corrupción. La gravedad de la situación hace necesario desproveerse de la moralina que circula y se convierte en la hipocresía que obtura cualquier debate serio.

Parte del problema es la negación a aceptar que los seres humanos nos embriagamos. Pero no todo consumo termina en un problema grave, o en la muerte. Lo que media para que tomar vino no se convierta en borrachera, son factores ajenos al vino como la conducta, el respeto, la conciencia, que haya algo que a esa persona le interese más que tomar vino. Con la mayor parte de las drogas sucede lo mismo, un porcentaje muy bajo de consumidores son adictos, lo que no existe es la aceptación cultural que tiene el vino ni los controles de calidad que éste tiene. Las personas tienen que experimentar la calidad de las sustancias en su propio cuerpo, y a veces son pésimas. La mayor parte de las drogas que circulan están adulteradas, y es quizás el mayor problema de salud pública vinculado al consumo. Las adicciones deben ser tratadas desde una mirada que integre lo sanitario y lo social, pero en preciso señalar que existen adicciones a sustancias, a comidas, a juegos,  al celular, al sexo. La sociedad consumista es una máquina de producir adictos.

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Profundizar el camino represivo implica dirigirnos a una sociedad policial. Ahí está como ejemplo el amparo presentado del juez Gallardo prohibiendo la actividad nocturna a pedido de la Federación Universitaria de Buenos Aires, porque en la noche hay riesgo de consumo de sustancias riesgosas. Otro ejemplo es el proyecto de investigaciones complejas presentado por la Ministra de Seguridad Patricia Bullrich, que propone la creación de un registro de informantes de la policía a los que se va a pagar por la información. Denunciar al que tiene dos plantas de marihuana en su jardín se puede convertir en un negocio. La respuesta a esas denuncias va a ser represiva. En Colombia y en México las calles se encuentran inundadas de policías y militares, y sin embargo el narcotráfico no ha desaparecido. En cambio ha crecido la represión a la protesta social y la persecución a activistas, como prueban las numerosas desapariciones en Colombia o la desaparición y muerte de 50 estudiantes en Ayotzinapa. En el estado de excepción se liberan las fuerzas represivas, la creación de policías infantiles para generar valores en los niños es el exabrupto de esta tendencia. Detrás de la estimulación mediática del pánico social se cobija esta idea.

El movimiento popular está obligado a repensar una política de drogas que evite los lugares comunes, priorice la información y la salud de los ciudadanos, y defienda la soberanía nacional frente a las presiones de la DEA y los Estados Unidos para integrarnos a una política que, al menos para nosotros, es un probado fracaso.

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