QUÉ ES LA DEUDA, CORTITA Y AL PIE

Los buitres son sólo el 7% de los acreedores, los más usureros, estafadores. Los buitres son una excusa. Los motivos por los cuales se otorgan préstamos internacionales están fundados en los alineamientos políticos. Cuando era chico, el Tata, el entrenador de fútbol de mi barrio repetía: “Cortita y al pie. Cortita y al pie”. Así que si hay que hablar de deuda que sea como en el potrero.

Por Ivan Di Sabato

Tuvimos un presidente que se mostró dispuesto a pagar con el hambre y la sed de los argentinos, otro que propuso vender la Casa de Gobierno, y otro que entregó las empresas públicas.

La saga financiera comenzó en 1824 cuando Bernardino Rivadavia solicitó un empréstito (un préstamo) a la Baring Brothers de Londres por la suma de £1.000.000. El objetivo, supuestamente, era utilizar ese dinero para construir puertos, iluminar la ciudad y crear pueblos. Del total pedido, sin embargo, solo llegaron £560.000. ¿Qué pasó con el resto? Bueno, parece que al cruzar el océano Atlántico a los muchachos se les fueron algunas cositas por la borda. ¿Cuánto pagamos por esa deuda 80 años después de contraída? 12 veces el valor de lo que habíamos pedido.

Otro momento clave es 1874, cuando el por entonces presidente Nicolás Avellaneda ante la encrucijada de pagar o no la deuda, afirmó que “si hace falta pagar con el hambre y la sed de los argentinos lo vamos a hacer”. Todo un patriota, ¿no? Pero no fue el único que demostró su absoluta obediencia frente a los intereses foráneos. En 1890, el presidente Carlos Pellegrini, en una situación parecida a la de su predecesor Avellaneda, manifestó: “Si es necesario vender la Casa de Gobierno, la vendemos”. Con amigos como esos no se necesitan enemigos.

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Cambio de ciclo

El gobierno que desendeudó a la Argentina por primera vez, tras varias gestiones, fue el peronista. Después de varias gestiones de Miguel Miranda con los embajadores de los Estados Unidos y de Inglaterra, logró evitar que esos países que habían participado de la Segunda Guerra mundial, hicieran pagar a las naciones emergentes los costos de esa guerra.

Los monstruos financieros internacionales se acordaron bien de esta decisión cuando el peronismo llegó al gobierno en su tercer período, en 1973,  y le fueron bloqueados todos y cada uno de los préstamos que solicitó: una jugada política.

Apenas efectuado el golpe de Estado de 1976, el FMI abrió sus solicitudes de préstamos hacia la Argentina más rápido de lo que tardó Menem en cortarse las patillas. A ese dinero “prestado” por el FMI, el Ministro de Economía, José Martínez de Hoz, lo utilizó para destruir la industria nacional, y no para fortalecerla como era el propósito del peronismo. Así, la deuda externa se disparó nuevamente a niveles altísimos. A eso hay que sumarle el negocio que hicieron las empresas privadas al trasladar sus deudas particulares, a la deuda pública. Entre estas se encuentran dos de las empresas de la familia Macri: Sevel, a fines de 1983 adeudaba 124 millones de dólares y la empresa Socma. También, Acindar, del ex ministro de Economía Alfredo Martínez de Hoz, con 649 millones; Compañía Naviera, de la familia Pérez Companc, con 211 millones; y Loma Negra, de los Fortabat, con 62 millones fueron algunas de las empresas que se beneficiaron a costa de la estatización de la deuda contraída entre 1979 y 1983.

Una vez recuperada la democracia, la deuda continuó creciendo. Durante la década de los 90´, y a consecuencia del régimen de convertibilidad, el país se endeudó todavía más; precisamente, para sostener esa farsa de “un peso un dólar”. Eso, combinado dramáticamente con la apertura del mercado, llevó a que dejáramos de producir y a que cada vez necesitáramos más plata para comprar esas importaciones. De modo que no teníamos ni para pagar la deuda. Con esa excusa otorgaron las empresas públicas como parte de pago.

Entonces entró en juego el mayor fraude financiero de la historia. Primero el Blindaje, una operación en la que el FMI le daba a la Argentina un crédito por 40.000 millones de dólares. A cambio, el Gobierno debía poner en práctica un violento ajuste. Pero, como el país tenía que pagar los vencimientos de la deuda, el dinero salía así como entraba.

Frente al crecimiento de los niveles de desocupación y de pobreza, el ex Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, David Mulford, no tuvo una mejor idea que pergeñar el Megacanje. Otra estafa que perjudicó a la Argentina en 55.000 millones de dólares, representando más del 160% del PBI. Así fue cómo arribamos a la debacle del 2001, donde la desocupación era del 25%, los índices de pobreza del 54%, y de indigencia del 30%.

El incremento de la deuda externa entre 1976 y el 2001 fue de 8.000 millones de dólares en 1976, a 160.000 millones en el 2001. Pero esto no es lo más alarmante: entre esos períodos, nuestro país pagó 200.000 millones de dólares: más de 20 veces lo que debía.

Con la asunción de Néstor Kirchner en la presidencia, el Gobierno comenzó a negociar su deuda de una manera más digna a la que lo había hecho hasta entonces. Por primera vez en la historia, se decidió pagar la deuda con recursos propios, logrados a partir del desarrollo y el crecimiento económico. Bajo esa consigna, en el 2005 conseguimos una reestructuración de la deuda, con una adhesión del 76% de los acreedores (de los prestamistas), y con una quita del 65%.

Ese mismo año cancelamos la deuda con el FMI, quien hasta hacía poco dictaba las políticas económicas de la nación, apoyados fuertemente en el amparo que le proveían los medios de comunicación. Ese posicionamiento frente a las negociaciones se sostuvo durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, quien en el 2010 llevó adelante una segunda reestructuración de la deuda, llegando esta vez a un 93% de adhesión por parte de los acreedores. Tal como se había realizado antes con el FMI, en el 2010 también se canceló la deuda contraída con el Club de París, una deuda que se remontaba al año 1956.

Evolución Deuda Externa Pública Argentina 1990 a 2012

El triunfo del 7%

Los fondos buitres son la minoría de los que hace plata sin producir, en la timba financiera, comprando y vendiendo acciones. El 93% de adhesión que alcanzamos al reestructurar la deuda mostrar cierta madurez empresarial. El 7% restante decidió no entrar en el canje donde la Argentina acordaba los métodos a pagar, porque tenían espaldas económicas y convicciones políticas. Esos son los fondos buitres.

Se dedican básicamente a comprar bonos de deuda de países en crisis, especulando con que, una vez que la economía de esa nación se recomponga, el valor de esos bonos aumente. Luego, se rehúsan a aceptar la negociación de pago que se les ofrece. Como en instancias judiciales tienen Jueces dispuestos a sentenciar a favor de ellos, saben que tarde o temprano van a cobrar. Una estafa redonda, desde luego.

Pero hay un detalle: los fondos buitres jamás pagan deuda. ¿Cómo es eso? Ellos se dedican a comprar los denominados “Bonos Basura”, bonos de países que entraron en default y que no valen nada.

Esos fondos buitres tienen nombre y apellido. De hecho, uno de los más grandes (y uno de los principales contribuyentes de la campaña de Mauricio Macri) es el fondo NML, de Paul Singer. NML compró en 2008 bonos basura de nuestra deuda por la suma de 48 millones de dólares. ¿Sabés cuánto exigió que se le devuelva? 1.500 millones de dólares.

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Con la excusa de cumplir con los fondos buitres, el Gobierno de Mauricio Macri dice que así, y solo así, se podrá contraer deuda en el exterior. Lo que no nos cuenta, es que hay un 93% que tiene todo el derecho a reclamar lo mismo que se les está pagando a los buitres; ya que todos los acreedores compraron el mismo bono.

La deuda es una herramienta. El asunto está en para qué es utilizada; si para seguir pagando otras deudas y en detrimento de la matriz industrial nacional, o para obra pública y en favor de las grandes mayorías. El Presidente se muestra decidido a hipotecar el futuro de esta bendita Patria.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. JORGE dice:

    HAY QUE PEDIRLE LA RENUNCIA A MADRI, PANAMA PEYPE Y LA URGENCIA DE ELEGIR LOS JUCES POR DECRETO, FUE PARA QUE LE CUBRAN LA ESPALDA, PORQUE YA SABIA LO QUE SE LE VENIA.

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