A LXS VALENTINES PERONISTAS

(Por Filosofía Rock / Ilustraciones en Nota: Mora) En el día de “San Valentín”, regalate a vos y a quienes amás CONCIENCIA. Esto implica, conocer más sobre el feminismo. El feminismo, es una ideología, es un modo de vida, de visión de mundo. Como cualquier ismo, el peronismo por caso, dentro del que también, hay tantas contradicciones. Es un sistema coherente de creencias, que proporciona una base para evaluar fenómenos sociales.


Regálanos, compañera/compañero, si estás enamorado, la posibilidad de empezar a pensar, sin prejuicios, que la ideología patriarcal no sólo afecta a las mujeres al ubicarlas en un lugar de inferioridad en la mayoría de los planos de la vida, sino que limita a los hombres, al asignar a las mujeres características (comportamientos esperados y roles), tensando sus diferencias con ellas.

Es necesario que tomes la decisión de abandonar los estereotipos aunque al principio te sientas juzgadx por otras masculinidades o o por otras mujeres estereotipadas. Empezá a pensar, vos que sos hombre, que ser “más sensible” y menos “racional”, o bien escuchar la opinión de tu compañera no te hace ni pollerudo, ni homosexual (como si ello fuese motivo de degradación social también) porque el género no tiene que ver con la genitalidad.

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No sólo las mujeres sino muchas masculinidades se encuentran subalternizadas (homosexuales, negros, presidiarixs, etc, etc) por no encajar en la categoría del hombre heterosexual, padre de familia, blanco, en edad de reproductiva y propietario, que marca la sociedad patriarcal occidental (androcentrismo), que tenemos como modelo desde la Grecia antigua. ¿Vamos entendiendo porque tenemos el presidente que tenemos?

Empezá a pensar también vos, que sos mujer. Animate a abandonar estereotipos que te oprimen para empezar a pensar que salir de la cocina y de la crianza obligada de lxs niñxs no nos hace “masculinas ni varoniles, ni insensibles, ni descuidadas”. No adquirimos cualidades masculinas por ello y por tanto tampoco “superiores”. Sólo nos hace liberarnos y vivir sin culpas, sin imposiciones.

El hecho de juzgar como negativas las elecciones de otras mujeres que no encajen en el modelo de “familia nuclear” o de “vida modelo”, que nos instaló como una necesidad el sistema capitalista desde que somos niñas (como así también el “amor romántico”, “necesidad reproductiva”, etc.) son una de las consecuencias más nefastas del patriarcado, de este sistema tan perverso que logró que muchas personas nos etiqueten de “mujer machista” cuando en realidad nos sentimos libres.

Hay un concepto que es la Sororidad: refiere a la necesidad de aceptarnos colectivamente, incluso con nuestras diferencias, sin caer en degradaciones de género ni sexistas.

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Entender este concepto es vital para que realmente puedas sentirte parte del cambio cuando proclamamos “Ni Una Menos”. Es importante que todxs entendamos que la dominación patriarcal es la que ampliará la brecha entre mujeres y hombres, aumentará la feminización de la pobreza, la marginación de las mujeres o el femicidio además de la disputa patriarcal entre hombres. Con el Neoliberalismo se agudizará el machismo y la violencia de unos contra otros.

Las perspectivas de género no pretenden sustituir la centralidad del hombre por una centralidad de la mujer, sino hacer visibles las relaciones de poder entre hombres y mujeres en el centro de cualquier análisis e interpretación de la realidad. Pensar así nos permite entender muchas más las formas de dominación y complejizar los procesos a nivel social de forma más amplia, como la existencia de una presa política en Jujuy en nuestro país y la persecución política con ánimos de proscripción, como la que vive hoy en día, en carne propia, la primer presidenta argentina elegida dos veces por el voto democrático (adquirido por las mujeres, gracias a la ampliación de derechos humanos que encarnó el peronismo y en particular, gracias a la enorme contribución de la lucha de una mujer empoderada en su época como fuere Eva Duarte).

Cristina Fernández de Kirchner, perseguida por los principales normalizadores y formadores de sentido común como son los medios de comunicación y el poder judicial. O bien como el caso de Dilma da Silva Rousseff, representando al partido de los trabajadores y atacada por los conservadores que vienen hace tiempo, desde el poder corporativo, dando una batalla desigual y desproporcionada para mantener los privilegios opresivos históricamente detentados.

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Las mujeres necesitamos organizarnos, porque ante la avanzada de gobiernos financieros, como el actual, las primeras perjudicadas somos nosotras, por varias razones. Está demostrado que los índices de violencia incrementan a la par de la competencia capital; las principales víctimas de despidos son mujeres; quienes comienzan a trabajar más rápidamente en empleos precarizados, de menor salario o no remunerados, son mujeres; quienes sufren en mayor medida reformas como la previsional son mujeres: son más las mujeres las que al estar al cuidado de lxs hijxs reciben la asignación universal por hijx, por ser mayor el número de jubiladas, por jubilarse antes por un lado, por su expectativa de vida, pero además porque en nuestro país, gracias al régimen de moratoria previsional de 2004 (jubilación de amas de casa) implementada por Néstor Kirchner, amplió el número de mujeres con jubilaciones (hasta que en 2016, Macri la finalizara).

La sociedad toda necesita con urgencia finalizar con la violencia de género, económica y física: nos encontramos ante una etapa regresiva de los derechos humanos adquiridos en Latinoamérica. No sólo a niveles sociales y económicos, sino también de libertades. Y quienes nos vienen a hablar en nombre de la libertad son lxs primerxs que censuran y privilegian sólo una libertad posible: la de ellxs.

A las y los compañerxs peronistas que lean este intento de artículo, les pido que se interioricen en género. Porque si bien, gracias a Néstor y Cristina, hemos avanzado en estos debates y en realidades como la Ley de Identidad de Género; el Matrimonio Igualitario; la Ley de Fertilización asistida, como peronistas, a la hora de hacer política, las mujeres seguimos encontrándonos con problemas para opinar (a veces se nos hace callar o a gritar más fuerte que el compañero o hacer más grave la voz, hablar rápido para no ser interrumpidas) o bien formar parte de alguna lista (que ahora el cupo viene a impulsar como logro colectivo). Es necesario avanzar en la ampliación de la participación sindical y política.

Nuestrxs representantes deben ser lxs primerxs en entender que “género” no sólo se trata de la implementación de políticas dirigidas a mujeres, sino que se refiere a tomar medidas que tiendan a la superación de la desigual valoración y desigual poder entre los géneros (otras masculinidades subalternizadas como se mencionó más arriba).

Nos merecemos pensar en éstas cuestiones a la hora de volver, porque sin dudas lo haremos, pero volveremos no mirando hacia atrás, los logros construidos, sino pensando en todo lo que deberemos volver a construir, producto de la destrucción de la gestión actual, y pensando en que volveremos mejores, lo que implica capacitarnos y estar a la altura de tomar las agendas de nuestros tiempos, nuestras responsabilidades históricas. 

“De nada valdría un movimiento femenino, en un mundo sin justicia social” Eva Duarte de Perón.

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