¡NO BOMBARDEEN BUENOS AIRES! LA GUERRA DE MALVINAS (1982)

“No cuentes lo que viste en los jardines, el sueño acabó.
Ya no hay morsas ni tortugas
Un río de cabezas aplastadas por el mismo pie
juegan cricket bajo la luna
Estamos en la tierra de nadie, pero es mía.”

Canción para Alicia en el país, Serú Girán

Por Alejo Tolosa

Luca Prodan sentenció alguna vez durante la década de los ochenta: El rock es música en inglés. Sin embargo, al rato se lo veía hablando en cocoliche en el circuito de bares under, como Café Einstein, y subiendo al escenario junto a otras bandas de la época, así hasta convertirse en un ícono del género en nuestro país. El rock argentino era un género en disputa, ¿Qué era el rock argentino? Había algo más allí. Algo subrepticio, subcutáneo, en una sociedad cosmética e inmersa en un clima social de ebullición constante. ¿Qué pasó con el rock durante la última dictadura militar y la Guerra de Malvinas de 1982?

El rock argentino se foguea frente al poder político durante los años sesenta, forma parte de la contracultura emergente y canaliza el descontento de algunos jóvenes en un mundo signado por el poderío militar, la carrera armamentista y la búsqueda del incremento de la productividad. Ser joven era sinónimo de ser peligroso. En el mundo: Woodstock y Montreal, la generación beatnik, la ópera rock Hair y Albert Hoffman con su ingeniosa síntesis del LSD. En Argentina: el célebre bar-teatro la Cueva, la perla de Once y Tanguito diciendo que el amor era más fuerte. El onganiato y su política represiva para con los sectores medios empuja a la radicalización del contexto social y político en espacios de sociabilidad como las universidades, público pasible de la contracultura rockera.

La represión y la teoría de las barreras ideológicas homogeneizaron los paradigmas de la sociedad y condenaron abiertamente a los extraños de pelo largo. A los que se consideraban como disfuncionales o elementos pasibles de comunismo, enseguida se los etiquetaba como vagos y drogadictos. Recientemente, esto se ve satirizado en el sketch de Peter Capusotto y sus videos donde aparece un policía diciendo: El hippie es puto, poniendo el foco en otro tema tabú de la época, la homosexualidad.

extraño de pelo largo

Miguel Cantilo y Jorge Durietz, a través de sus alteregos Pedro y Pablo, supieron reflejar estas tensiones de los rockeros y la sociedad organicista: “Yo adoro a mi ciudad, aunque me acuse de loco y de mersa. Aunque guadañen mi pelo a la fuerza, en un coiffeur de seccional”, en su disco Pedro y Pablo (1970).

Luego del breve período que abre el triunfo del peronismo en las urnas de 1973, muerto el General Perón y avanzando nuevamente los elementos más reaccionarios de las fuerzas armadas, el 24 de Marzo de 1976, se instauran en el poder. La represión contra el rock llega a su etapa más sanguinaria y profundiza los prejuicios sobre su público. Este prejuicio llega incluso a los límites más obtusos del absurdo, así recuerda Spinetta que un arte de tapa de un disco suyo en el que aparece un durazno cortado a la mitad es censurado por las autoridades de facto por asimilarse a una “vagina”.

La Guerra

A mediados de marzo de 1982, un grupo de obreros argentinos (infiltrados por servicios de la Armada) viaja a bordo del ARA Bahía Buen Suceso con rumbo a las Islas Georgias del Sur y una vez en Puerto Leith, izan la bandera argentina en las islas, inaugurando la antesala de un conflicto que se profundizará con el correr de los días.

Durante la sesión 2345 de la ONU el delegado permanente de Reino Unido, Anthony Parsons en su alocución dice lo siguiente: “He descrito con cierto detalle este reciente incidente en Georgias del Sur. Pero el propósito de mi Gobierno al convocar esta reunión del Consejo es considerar la amenaza no a Georgias del Sur, sino a las Islas Falkland, (…) Tenemos pruebas de que la Armada argentina está a punto de lanzar una invasión, posiblemente mañana por la mañana.”. Casi como una predicción no tan predictiva, la Junta Militar decide ejecutar la llamada Operación Rosario, una acción conjunta del Ejército y la Armada, que consiste en desembarcar en Malvinas justo el 2 de Abril de 1982. El desembarco se realiza desde el ARA Santísima Trinidad y mediante la fuerza, un Batallón de Infantería de Marina ingresa a la casa del gobernador británico Rex Hunt, y con algunas bajas argentinas y británicas toman lo que era Puerto Stanley rebautizándolo como Puerto Argentino. El gobernador británico en las islas partirá con rumbo a Montevideo.

La prensa argentina cubrió el hecho con gran algarabía. El diario Crónica titulará: Argentinazo: ¡Las Malvinas argentinas recuperadas!. Pronto el fervor nacional ante el frente externo de combate contra el imperialismo inglés, sembrará posturas encontradas en la sociedad argentina.

cronica 2 de abril

En este clima político y social, la Guerra de Malvinas produce una encrucijada en la sociedad argentina y por lo tanto, también en la cultura rockera. El cantante del grupo pionero del punk Los Violadores, Piltrafa, declara vomitivamente en la revista Perfil sobre el tema de Pedro y Pablo Señora Violencia, en los siguientes términos: “[…]¿Y de qué hablan? ¿Contra la Señora Violencia, la Thatcher? Se ponen a favor del gobierno, ¿por qué no hacen un tema Sr. Galtieri?”. El cantante punk pedía una mayor confrontación con la dictadura militar, en un contexto de profundos debates sobre que postura adoptar ante un ataque directo del imperialismo inglés, sobre cuál era el enemigo inmediato en esa nueva coyuntura que se avecinaba. Estas discusiones no solo atravesaran a los músicos argentinos, sino incluso a los miltantes políticos y sindicales y a la sociedad entera

Asimismo, Stephanie Nuttal, británica, que se desempeñaba como baterista del grupo Sumo por aquel entonces, regresa a su país de origen ante el inminente conflicto bélico.

Mientras el secretario de Estado norteamericano Alexander Haig realizaba un teléfono descompuesto junto a Nicanor Costa Méndez entre Londres, Washington y Buenos Aires, buscando una salida (o dilatándola) al conflicto por Malvinas, Charly García aprovecha para poner sobre el tapete el tema No bombardeen Buenos Aires del disco Yendo de la cama al living (1982), en el mismo dice: “No bombardeen Buenos Aires no nos podemos defender, […] Estoy temiendo al rubio ahora, no se a quién temeré después” en un canto de misericordia ante el poderío, tan mentado por la prensa internacional, de la Task Force que ya se avecinaba por el Atlántico con rumbo a estos lares.

El decreto que instituyó la prohibición de la música en inglés por la Junta Militar de 1982, es quizás un momento cúlmine para el rock nacional por sus efectos secundarios. Esta medida, inspirada en un chauvinismo de corte nacionalista conservador propio de las jerarquías militares, tuvo como daños colaterales la necesidad de incorporar el rock argentino a las listas y grillas radiales para completar los vacíos de programación.

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Los músicos argentinos luego de sufrir la represión descarnada de la dictadura militar en sus conciertos, (por ejemplo, según el Buenos Aires Herald en un concierto de Almendra se detuvieron alrededor de doscientos jóvenes), encontraron una oportunidad inmejorable para mostrar que eran la voz cantante de toda una generación harta de la interrupción de la participación política, de la represión y de los rígidos estereotipos de una sociedad flanqueada por los principios de las barreras ideológicas.

Esta medida de la dictadura buscó también entorpecer la influencia de los músicos internacionales, que alcanzados por las esquirlas de las guerras de Corea y Vietnam, llegaban a las orillas del mar argentino con una vigencia y actualidad inauditas ante el nuevo escenario de conflicto en el atlántico sur. El año anterior a la guerra el país recibió la visita de Joan Baez, reconocida cantautora pacifista e ícono de la cultura beat de los años sesenta y setenta.  

El 2 de Mayo es torpedeado brutalmente el buque ARA General Belgrano, que transportaba alrededor de mil tripulantes, por el submarino nuclear Conqueror de la Task Force. Este ataque representó una de las mayores bajas de soldados argentinos alcanzando la cifra de trescientos veintitrés muertos y constituye un crimen de guerra por producirse fuera del área delimitada como zona de exclusión marítima por los británicos. Mientras el Belgrano se hundía con la rápidez de menos de un cuarto de hora, desde las balsas de los sobrevivientes se escuchaba: ¡Viva el Belgrano!, mientras el agua salada tocaba las ampollas de sus cuerpos haciéndolos henchir de dolor.

rock malvinas

Luego del hundimiento del buque insignia, el 16 de Mayo de 1982 se llevó a cabo el Festival de Solidaridad Latinoamericana bajo tres consignas rectoras: exigir la paz en Malvinas, recaudar víveres y ropa para los combatientes y agradecer la solidaridad de los países latinoamericanos. Con una asistencia de alrededor de sesenta mil jóvenes, la entrada consistió en alimentos no perecederos o donaciones. El festival contó con la presencia de músicos de la talla de Luis Alberto Spinetta, Raúl Porchetto, Litto Nebbia, Miguel Cantilo, Edelmiro Molinari, Pappo, León Gieco, Nito Mestre, David Lebón, Ricardo Soulé y Tarragó Ross, entre otros y la conducción de Juan Alberto Badía y Graciela Mancuso. Quizás fue el primer momento en la historia del rock argentino, donde las fuerzas militares no se presentaron para molerlos a palos sino para cargar las donaciones a los camiones. Por otro lado, Virus y Los Violadores no aceptaron la propuesta de participar del evento. En el caso de la banda liderada por los hermanos Moura, el tema los tocaba de cerca. Su hermano Jorge, estaba desaparecido por ser militante del ERP.

De cualquier manera, ante este nuevo escenario, el vértigo de los acontecimientos y la dictadura militar siguieron arremetiendo contra los artistas. La familia Vitale, nucleada en torno al MIA (Músicos Independientes Argentinos), se definían como “neutrales” e incluso pensaron la posibilidad una vez hundido el Belgrano, de realizar un concierto autogestionado por la paz en Ushuaia. También hubo una apropiación por parte de la dictadura de las canciones de rock que ahora tenían difusión. Así sucedió con el himno escrito por León Gieco Solo le pido a Dios. El semanario oficialista Somos publicó una foto del Festival de Solidaridad Latinoamericana cuyo epígrafe decía: “Sólo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente. León Gieco”. Claramente en este contexto de conflicto, y teniendo en cuenta el mensaje de la canción, era una utilización política de la letra del artista. Estos intentos de incorporar a los artistas argentinos a la estrategia publicitaria de la maquinaria militar se repitieron con frecuencia durante el desarrollo del conflicto.

gieco

Con la rendición del catorce de junio firmada por el General Mario Benjamín Menéndez, responsable directo de las torturas y las penurias de nuestros combatientes en las islas, la vuelta del proceso democrático se tornaba una posibilidad certera.

Luego de la guerra de Malvinas, Alejandro Lerner compone el tema: La isla de la buena memoria cuyas estrofas dicen: “Madre, me voy a la isla, no se contra quién pelear; tal vez luche o me resista, o tal vez me muera allá. Creo que hace mucho frío por allá; hay más miedos como el mío en la ciudad. Qué haré con el uniforme cuando empiece a pelear, con el casco y con las botas, ni siquiera sé marchar.”  De esta manera se empieza a abonar una línea interpretativa de lo sucedido en Malvinas, que post dictadura hará carne el alfonsinismo y que buscará reflexionar como sociedad sobre lo acontecido, ya convertido en tragedia nacional.

Lerner

Raúl Porchetto por su parte, escribe Reina Madre donde un soldado inglés se debate porque está tan lejos de su patria, en una prosa claramente adversa a la Dama de Hierro.

A fines de 1982, Daniel Ripoll, director de la Revista Pelo, organizará la cuarta edición del Festival BA Rock, que quedará registrado en la película con el mismo nombre. El productor y director declarará tiempo después: “Tanto el festival como la película tuvieron la impronta de libertad. Había una necesidad de cantar bronca”

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El rock como expresión contracultural, sufrió el derrotero que vivió la sociedad argentina de los sesenta en adelante. Se vio inmerso en los debates presentes en la sociedad argentina y especialmente, durante la Guerra de Malvinas. Sufrió la censura, la persecución y la represión durante las sucesivas dictaduras. Los festivales multitudinarios y las ideas políticas imperantes entre los jóvenes de la época, moldearon las letras del rock argentino, sus aspiraciones e inclinaciones. No hubo forma de ser artista y sustraerse de los acontecimientos. La Guerra de Malvinas constituyó un punto de inflexión significativo, en tanto el género se masificó pero debió seguir reflejando el compromiso con el clima social de la época. La responsabilidad cabe e interpela ya que, bien al sur de nuestra patria, los jóvenes veinteañeros de Malvinas debían tararear sus populares canciones en las gélidas tardes de trinchera.

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