DE LOS QUE NO TIENEN CARA DE PERIODISTAS A LOS PERIODISTAS SIN CARA

¿Qué lleva al multimedio más grande del país a publicar un trascendido sin corroborarlo con fuentes de primera mano? Promueven el periodismo de la operación y del impacto, mientras las fuerzas de seguridad acusan a un comunicador mapuche de “no tener cara de periodista”, tal como se puede ver en el video adjunto. TN aseguró ayer que “Apareció muerta la hija de Milagro Sala” y agregó que “sospechan de un ajuste de cuentas”. Era mentira y, tal como dijeron desde la cuenta oficial de tuiter de la Tupac Amaru, “TN tenía todos los elementos para chequearlo”.

Por Vanina Pasik

Javier Romero, periodista que solía mostrar sus análisis de medios en el programa de televisión Duro de Domar, consideró que “La campaña sucia de la dupla Durán Barba/Magnetto supera cualquier límite. Esta nota, falsa, claro, ya la borraron”.

tuit javier romero sobre tn y milagro sala

Vale la pena debatir algunas rutinas que hacen del periodismo un oficio ligado a la realidad, y protegerlo de las operaciones políticas. Sin olvidar que el periodismo que se hace fuera de los grandes multimedios, no sólo sufre los embates de la concentración.

Se supo que fue demorado un periodista de radio La Tribu, que dobló en contramano con su bicicleta en una calle de Vicente López, y fue encarado por un agente que se negó a exhibir sus placas identificadoras, y se movía con un patrullero sin número para identificarlo, incumpliendo el artículo 21 del Real Decreto 1484/1987, del 4 de diciembre.

También pudo filmar su propia demora el comunicador mapuche mencionado arriba. Tampoco tenía cara de periodista, lustrado y acicalado para las cámaras, dispuesto a vestir las ropas del poder. No. Los criterios según los cuales las fuerzas de seguridad eligen a los sospechosos, para demorarlos, fueron cuestionados a modo de entrevista.

– ¿A qué se debe que me pare a mí y a otras personas no? ¿Cuáles son los parámetros que manejan? Porque para mí es por portación de rostro, otra explicación no veo.
– Noooo… No es por la cara.
– Y, ¿entonces?
– Es por el morral. Por los pungas, viste! Además, no tenés pinta de periodista…

Así le contestó el policía a Carlos Catrileo, periodista mapuche que trabaja en la Agencia oficial. Le pidió documentos en la estación Carlos Gardel del subte B, en la ciudad de Buenos Aires. “Ya no tenía ganas de seguir discutiendo con alguien que a partir de ahora tiene la directiva del gobierno de demorar y pedir antecedentes a quienes “lleven morrales sospechosos” y a quienes laburamos, pero no tenemos pinta de laburar de lo que laburamos”, escribió el cronista en Facebook.

La escena se repite en todo el país. Desde la declaración de emergencia en seguridad hay mayor presencia policial en las calles y más detenciones arbitrarias por “sospecha”. Las víctimas y los testigos se animan a fotografiar, filmar y difundir. Las imágenes circulan por las redes y varias páginas de Facebook recopilan las fotos y los videos. En casi todas las escenas, los oficiales no llevan placas ni dan sus nombres.

Mientras tanto, los periodistas mejor pagos de todo el país son sometidos a trabajar con una lógica mercantilista, sin chequear debidamente la información, y sobre todo reproduciendo las conveniencias políticas de los patrones, uno de los grupos económicos más importantes del país, con acciones que exceden lo mediático y se sumergen en otros intereses.

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